- El 32% de los camiones y el 28,7% de las furgonetas en España circulan sin ITV en vigor, más de 1,59 millones de vehículos.
- Cerca del 8,3% de camiones y furgonetas no solo carecen de ITV, sino también de seguro obligatorio al mismo tiempo.
- Solo el 71% de los camiones pesados y el 74% de las furgonetas superan la ITV, entre los peores datos del parque automovilístico.
- Aeca-ITV y la DGT reclaman más controles y concienciación en el transporte profesional para reducir riesgos y sanciones.

En España, una parte muy relevante de los vehículos destinados al transporte profesional de mercancías está circulando fuera de la normativa. Los últimos datos oficiales sitúan a los camiones y furgonetas como uno de los segmentos con peores niveles de cumplimiento de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), con cifras que preocupan tanto a las autoridades de tráfico como al propio sector.
Según la información recopilada por la Dirección General de Tráfico (DGT) y analizada por la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la ITV (Aeca-ITV), el volumen de vehículos comerciales que ruedan sin ITV en vigor y, en muchos casos, también sin seguro obligatorio, supone un riesgo claro para la seguridad vial, la actividad económica de autónomos y empresas y la protección del medio ambiente.
Más de 1,5 millones de camiones y furgonetas sin ITV en vigor
Los datos correspondientes al cierre de 2025 muestran que el 32% de los camiones que circulan por las carreteras españolas no tienen la ITV en vigor. En el caso de las furgonetas, el porcentaje es muy similar: un 28,7% opera también con la inspección caducada o directamente sin haberla pasado.
Traducido a números absolutos, de un parque de casi 5,3 millones de camiones y furgonetas, más de 1,59 millones de vehículos se encuentran en situación irregular en materia de inspección técnica. En torno a un 27,5% del conjunto del parque de vehículos industriales ligeros y pesados circula, por tanto, sin cumplir con esta obligación básica.
Este incumplimiento no se limita a un tipo concreto de titularidad. Aunque las estadísticas no separan de forma detallada entre grandes flotas, pequeñas empresas y autónomos, se estima que una parte importante de estas furgonetas y camiones se utiliza a diario para reparto, logística urbana, servicios técnicos y transporte de mercancías contratado por cuenta propia o ajena.
Desde Aeca-ITV se subraya que esta elevada tasa de vehículos con la ITV caducada tiene un impacto directo en la seguridad vial, pero también en la productividad del sector: un vehículo en mal estado es más propenso a averías, inmovilizaciones y siniestros, lo que acaba encareciendo los costes operativos y exponiendo a sus titulares a sanciones económicas.
Un 8,3% circula sin ITV y sin seguro obligatorio al mismo tiempo
La preocupación aumenta cuando se cruzan los datos de ITV con los del seguro obligatorio. La DGT estima que el 8,2% de las furgonetas circula con el seguro vencido, mientras que en el caso de los camiones el porcentaje asciende al 10,4%. Es decir, decenas de miles de vehículos industriales se mueven a diario sin cobertura aseguradora.
Si se analiza la coincidencia de ambas situaciones, los datos revelan que más de 438.000 camiones y furgonetas, aproximadamente un 8,3% del parque, circulan a la vez sin ITV en vigor y sin seguro obligatorio. Este escenario no solo incrementa el riesgo de accidentes, sino que deja totalmente desprotegidas a las posibles víctimas en caso de siniestro.
Para cualquier conductor, sufrir un accidente con un vehículo que no tiene seguro ni ITV complica enormemente la gestión de las indemnizaciones y la reparación de daños materiales y personales. Para el titular del vehículo infractor, las consecuencias económicas y legales pueden ser muy serias, especialmente si se trata de un profesional que depende de ese medio de transporte para trabajar.
En el ámbito del transporte profesional, esta realidad añade una capa adicional de vulnerabilidad: un solo siniestro con un vehículo sin asegurar puede generar un coste difícil de asumir para un autónomo o una pequeña empresa, comprometiendo la continuidad de su actividad.
Uno de los peores resultados del parque automovilístico español
Más allá del mero hecho de circular sin inspección en vigor, el estado técnico de los vehículos que sí acuden a la ITV tampoco invita al optimismo. Las cifras del Ministerio de Industria y Turismo correspondientes a 2024 indican que solo el 71% de los camiones pesados logra superar la inspección, un porcentaje que apenas mejora hasta el 74% en las furgonetas.
Estos resultados sitúan a los vehículos destinados al transporte de mercancías entre los segmentos con peores registros de todo el parque automovilístico español. Es decir, incluso entre quienes cumplen con la obligación de acudir a la estación de ITV, una proporción importante acaba saliendo con resultado desfavorable y la obligación de subsanar defectos.
La situación apunta a un déficit estructural de mantenimiento preventivo. Muchos camiones y furgonetas llegan a la inspección con fallos relevantes en sistemas clave de seguridad (frenos, suspensión, neumáticos, alumbrado) o en emisiones contaminantes, lo que incrementa tanto el riesgo de siniestros como el impacto medioambiental del transporte por carretera.
Para el sector de la posventa y los talleres especializados, este contexto supone una oportunidad de impulsar servicios de gestión de flotas y revisiones pre-ITV, capaces de detectar y corregir incidencias antes de presentarse a la inspección. Sin embargo, también pone de relieve una cultura de mantenimiento todavía demasiado reactiva, que deja para el último momento la solución de problemas que podrían haberse abordado mucho antes.
Impacto en transportistas autónomos y pequeñas empresas
La DGT ha puesto el foco especialmente en los vehículos vinculados a actividades profesionales, donde se incluye una parte muy relevante de los autónomos del transporte, reparto y servicios técnicos. Aunque las estadísticas oficiales no discriminan con precisión por tipo de titular, se asume que muchas de las furgonetas y camiones en situación irregular pertenecen a pequeños negocios.
Para estos profesionales, circular sin ITV en regla no solo implica un riesgo para la seguridad, sino también una posible sanción económica que puede situarse entre 200 y 500 euros, en función del tipo de infracción y de si el vehículo ha sido rechazado en la inspección o ni siquiera ha acudido. En los casos más graves, las autoridades pueden llegar a inmovilizar el vehículo, dejando al autónomo literalmente parado.
El impacto económico no se limita a la multa. Un camión o una furgoneta sin ITV o con defectos graves puede quedarse fuera de servicio de un día para otro, lo que en sectores como el transporte de mercancías, la logística de última milla o los servicios de instalación y reparación se traduce en pérdida inmediata de ingresos y posibles penalizaciones contractuales.
Además, en un contexto de mayor exigencia medioambiental y restricciones al tráfico en determinadas zonas urbanas, no superar la ITV o arrastrar defectos en emisiones puede suponer limitaciones adicionales para acceder a áreas de bajas emisiones o realizar determinados servicios, encareciendo aún más la operativa diaria.
Seguridad vial, siniestros y necesidad de concienciación
Desde Aeca-ITV se insiste en que la inspección técnica no es un simple trámite burocrático, sino una herramienta esencial para garantizar que los vehículos cumplen las condiciones mínimas de seguridad y protección ambiental. El director gerente de la entidad, Guillermo Magaz, ha recordado en varias ocasiones que un camión o una furgoneta en mal estado multiplica el riesgo de siniestros viales con heridos y fallecidos, debido a su tamaño, su masa y la carga que transportan.
Un vehículo industrial con frenos deteriorados, neumáticos en mal estado o defectos en el sistema de iluminación tiene muchas más probabilidades de verse implicado en un accidente grave, especialmente si circula por vías rápidas o en entornos urbanos con alta densidad de tráfico. A esto se suma que, en caso de colisión, el daño potencial para terceros es mayor que el de un turismo convencional.
La ausencia de seguro obligatorio agrava aún más el problema. Si se produce un siniestro con un camión o furgoneta que carece de póliza en vigor, las posibles compensaciones económicas a las víctimas se vuelven más complejas y, en muchos casos, insuficientes, lo que genera una situación de clara indefensión para los usuarios de la vía que se ven involucrados.
Ante este panorama, tanto Aeca-ITV como la DGT coinciden en la necesidad de reforzar los mecanismos de control y concienciación, especialmente en el ámbito del transporte profesional. No se trata solo de aumentar las campañas sancionadoras, sino también de promover una cultura de mantenimiento responsable y de cumplimiento de las obligaciones legales que ponga la seguridad en primer plano.
Más controles, planificación y mantenimiento preventivo
Las asociaciones del sector de la ITV vienen reclamando desde hace tiempo un refuerzo de los controles en carretera a camiones y furgonetas, particularmente en aquellas rutas y franjas horarias donde se concentra el tráfico profesional y la implantación de nuevas estaciones y unidades móviles. La propia DGT ha anunciado que aumentará la vigilancia sobre este tipo de vehículos, con especial atención a los que trabajan en reparto y transporte de mercancías.
Además, los operadores de ITV recuerdan a los titulares de vehículos que es posible adelantar la inspección hasta un mes antes de su fecha de caducidad sin perder días de validez. Esta opción facilita la planificación, permite elegir mejor la fecha de cita y reduce el riesgo de que el vehículo quede fuera de plazo por imprevistos o picos de trabajo.
En paralelo, se anima a empresas y autónomos a apostar por un mantenimiento preventivo más riguroso, que incluya revisiones periódicas en talleres de confianza, controles de elementos de seguridad y comprobaciones previas antes de acudir a la ITV. Este enfoque, aunque suponga un coste inicial, suele resultar más económico a medio plazo que afrontar averías graves, rechazos en la inspección o sanciones administrativas.
Para el conjunto del sector, avanzar hacia una flota de camiones y furgonetas con mejor estado técnico y mayor cumplimiento de la normativa no solo reduciría la siniestralidad y los costes asociados, sino que también contribuiría a una mejor imagen del transporte profesional y a una relación más fluida con las administraciones encargadas de supervisarlo.
Con las actuales cifras de incumplimiento en ITV y seguro obligatorio, el reto está claramente identificado: lograr que el millón y medio largo de vehículos comerciales que hoy circulan en situación irregular se pongan al día, mejoren su mantenimiento y se integren en un modelo de transporte más seguro, eficiente y respetuoso con el entorno, en beneficio tanto de los profesionales del sector como del conjunto de usuarios de la carretera.


