- La DGT otorga la primera autorización en España para vehículos autónomos de nivel 4 a la alianza Uber, WeRide y Avomo.
- Una flota inicial de 20 unidades del modelo GXR circulará por Madrid con supervisión humana para mapear rutas y validar el sistema.
- El servicio comercial con pasajeros está previsto para finales de 2026, y Madrid se convierte en la cuarta ciudad del plan global de expansión.
- La homologación del GXR en España sienta un precedente para la certificación de vehículos autónomos en toda la Unión Europea.
La capital española se prepara para dar un salto histórico en movilidad urbana. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha concedido a Uber, en colaboración con la tecnológica china WeRide y la división de vehículos autónomos de Moove Cars (Avomo), la primera autorización del país para circular con coches de conducción autónoma de nivel 4. Este permiso permite a las tres compañías iniciar las labores de preparación para lo que será el primer servicio comercial de robotaxis en España.
El proyecto arrancará con una flota de 20 vehículos WeRide GXR, que recorrerán distintas zonas de alta demanda de la Comunidad de Madrid. Durante esta fase inicial, los coches no funcionarán sin nadie al volante: un operador supervisará cada trayecto desde el asiento del conductor para garantizar la seguridad y recopilar datos. Si se cumplen los plazos, los usuarios podrán solicitar un viaje sin conductor desde la app de Uber antes de que termine 2026.
Primera autorización en España para vehículos de nivel 4
La autorización, enmarcada en el programa ES-AV de la DGT, es un hito regulatorio clave para el desarrollo de la conducción autónoma en el país. No se trata de un permiso para operar comercialmente, sino de una habilitación para que la alianza lleve a cabo tareas de mapeo, validación de rutas y pruebas de operatividad en vías públicas. Este primer paso sienta las bases para que, una vez completados todos los requisitos, se pueda lanzar el servicio de transporte de pasajeros sin intervención humana.
La Comunidad de Madrid ha actuado como impulsora del proyecto, que también cuenta con el respaldo de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso. De hecho, el Ejecutivo autonómico ha anunciado su propio plan experimental de coches autónomos para varios municipios, incluidos Madrid capital y Alcobendas, que estará en marcha durante el último trimestre de 2026. Aunque son iniciativas separadas, ambas comparten el objetivo de posicionar a la región como referente europeo en movilidad avanzada.
20 vehículos con operador a bordo para preparar el terreno
La fase inicial contempla el despliegue de una veintena de unidades del monovolumen GXR, fabricado por WeRide. Estos vehículos están equipados con la última tecnología de conducción autónoma de nivel 4 según la escala SAE, lo que significa que pueden realizar todas las tareas de conducción en un entorno delimitado sin que un humano tenga que intervenir de forma continua. Sin embargo, durante las pruebas de mapeo y validación, un especialista viajará a bordo para supervisar el funcionamiento del sistema y actuar en caso de incidente.
El nivel 4 permite al coche tomar decisiones para evitar obstáculos, gestionar cruces y desenvolverse en atascos, pero solo en áreas previamente definidas y con condiciones meteorológicas favorables. Esta característica lo convierte en el paso previo al nivel 5, que prescinde por completo del volante. La presencia del supervisor garantiza que cualquier imprevisto pueda resolverse con intervención humana, algo esencial para ganar confianza en un entorno urbano tan complejo como Madrid.
Madrid se suma a una carrera global hacia 2030

Con esta autorización, Madrid se convierte en la cuarta ciudad del mundo donde Uber y WeRide despliegan su alianza estratégica, que ya opera en otras plazas como Abu Dabi, Austin o San Francisco. El objetivo de ambas compañías es expandirse hasta 15 ciudades antes de 2030, con decenas de miles de vehículos autónomos circulando en vías públicas de todo el planeta. En Europa, Madrid será uno de los primeros mercados donde se materialice este servicio, compitiendo con otras iniciativas en Londres o Zagreb.
El calendario marca que el servicio comercial podría estar disponible a finales de 2026, antes de las fiestas navideñas. Eso supondría que los madrileños podrían pedir un robotaxi desde la aplicación de Uber, siempre dentro de las zonas previamente mapeadas y validadas. Aunque la flota inicial es reducida, la intención es ampliarla progresivamente según se vayan cumpliendo los hitos regulatorios y operativos.
La homologación europea del GXR y el futuro de la movilidad autónoma

El permiso otorgado por la DGT también supone la primera homologación nacional del modelo GXR en un país de la Unión Europea. Este hecho es de gran relevancia, ya que establece un referente normativo para la certificación y comercialización de este tipo de vehículos en el resto del continente. Según Jennifer Li, directora financiera y responsable de la división internacional de WeRide, Madrid es “una puerta de entrada clave” para la expansión europea de la compañía.
Uber, por su parte, ha convertido los vehículos autónomos en el eje de su estrategia de crecimiento futuro, con inversiones superiores a los 10.000 millones de dólares en los próximos años. La plataforma no desarrolla su propia tecnología, sino que se asocia con especialistas como Waymo, Wayve, Zoox o WeRide para integrar sus coches en su red. El proyecto madrileño encaja perfectamente con esta visión: aprovechar su escala y experiencia para conectar la oferta de robotaxis con la demanda de los usuarios.
La experiencia en Estados Unidos, donde Waymo lleva años operando, muestra que los consumidores aceptan de buen grado los taxis autónomos. Una encuesta realizada por el comparador Obi revela que el 70% de los usuarios preferiría un coche sin conductor frente a uno tradicional, incluso pagando hasta un 41% más. La privacidad y la ausencia de interacción con el chófer son los motivos más citados. Sin embargo, también hay incidentes documentados, como coches atascados en rotondas o invadiendo vías de tranvía, algo que las autoridades pretenden evitar con una implementación gradual y supervisada.
Con todo, Madrid se coloca a la vanguardia de la movilidad autónoma en Europa, combinando el impulso público de la Comunidad con la iniciativa privada de grandes tecnológicas. La capital española se convierte así en un laboratorio real donde se medirá la viabilidad de los robotaxis en condiciones de tráfico complejo, con peatones, ciclistas y vehículos convencionales. El éxito de este proyecto no solo dependerá de la tecnología, sino de la confianza que generen estos coches entre los ciudadanos y de la capacidad para integrarlos en el ecosistema urbano sin fricciones.

