- Motor eléctrico de 136 CV con opciones de batería de 50 kWh y 75 kWh para distintas autonomías.
- Tres tamaños de carrocería (S, M y L) que mantienen el espacio de carga de las versiones térmicas.
- Capacidad de carga útil de hasta 1.400 kg y compatibilidad con carga rápida de 100 kW.
- Innovación tecnológica con la variante Hydrogen que combina pilas de combustible y batería.

Opel ha decidido meterse de lleno en la era de la movilidad sostenible y, tras el camino abierto por el Corsa-e y el Mokka-e, llega el turno de los vehículos comerciales. El Opel Vivaro-e no es solo una furgoneta más, sino la respuesta de la marca para quienes necesitan mover mercancías sin soltar una gota de gasoil, especialmente en ciudades donde las restricciones ambientales se están volviendo un quebradero de cabeza.
Hemos pasado un tiempo analizando este vehículo, que comparte ADN con otros primos de Stellantis como el Peugeot e-Expert o el Citroën e-Jumpy. Lo cierto es que conducir una herramienta de trabajo 100% eléctrica cambia bastante la perspectiva, sobre todo en lo que respecta al confort acústico y la agilidad urbana, aunque sigue habiendo retos que cualquier autónomo debería sopesar antes de dar el salto.
Apariencia exterior y dimensiones
Si lo ves aparcado en la calle, probablemente no te des cuenta de que es eléctrico a primera vista. El diseño es prácticamente idéntico al modelo de combustión, manteniendo esa estética funcional de furgón. La delatadora es la toma de carga situada en la aleta delantera izquierda y, por supuesto, la ausencia total de tubos de escape. Recientemente, el modelo se ha actualizado con el frontal Opel Vizor, que le da un aire más moderno y tecnológico, complementado con faros LED opcionales.
En cuanto a los tamaños, hay opciones para todos los bolsillos y necesidades. La talla S mide 4,60 metros, la M llega a los 4,95 (o 4,98 según versión) y la L alcanza los 5,30 metros. Un dato fundamental es que mantiene una altura de 1,90 metros, lo que permite entrar en la gran mayoría de parkings subterráneos sin miedo a dejar el techo allí, algo vital si queremos aprovechar los cargadores rápidos de los centros urbanos.
Habitáculo y ergonomía interior
Al subirnos, notamos que la posición de mando es muy elevada, lo que nos da una visibilidad general estupenda, aunque el retrovisor interior queda prácticamente anulado por la mampara. Para compensar, cuenta con amplios espejos laterales y, en las versiones más modernas, un espejo retrovisor digital de alta definición que elimina los ángulos muertos. El asiento del conductor es bastante versátil, con regulaciones en seis posiciones para no acabar con la espalda destrozada tras una jornada de reparto.
En la zona delantera disponemos de tres plazas. El asiento central es un acierto, ya que su respaldo puede servir como soporte para una tablet o portátil, convirtiendo la cabina en una oficina improvisada. El cuadro de instrumentos mezcla lo analógico con lo digital, destacando un potenciómetro que sustituye al cuentarrevoluciones y una pantalla multimedia de 7 pulgadas (o dos de 10 en el nuevo modelo) compatible con Apple CarPlay y Android Auto.
Capacidad de carga y versatilidad
Una de las mayores preocupaciones al pasar al eléctrico es si las baterías roban espacio. En el Vivaro-e, esto no ocurre porque las baterías van ubicadas bajo el suelo del vehículo. Dependiendo del tamaño, el volumen de carga oscila entre los 4,6 y los 6,6 metros cúbicos. Además, el sistema FlexCargo permite plegar el asiento del copiloto y usar una trampilla en la mampara para transportar objetos mucho más largos, llegando a cargar piezas de hasta 3,93 metros.
La carga útil es muy competitiva, alcanzando hasta los 1.400 kg en algunas versiones, aunque es ligeramente inferior a las variantes diésel. El acceso es sencillo gracias a las puertas traseras y las laterales deslizantes, que pueden incluir un accionamiento eléctrico mediante gestos, ideal para cuando vas con las manos llenas de paquetes y no puedes abrir la puerta manualmente.
Motorización, baterías y autonomía
Bajo el capó encontramos un motor eléctrico de 100 kW (unos 136 CV) que entrega 260 Nm de par motor al instante. La velocidad máxima está limitada electrónicamente a 130 km/h para no fundir la batería en el intento. Tenemos dos opciones de almacenamiento energético: una de 50 kWh que ofrece unos 230 km de autonomía y otra de 75 kWh que puede llegar hasta los 330 km según el ciclo WLTP.
Para la recarga, contamos con un cargador a bordo de 7,4 kW o 11 kW. Sin embargo, lo más jugoso es la carga rápida en corriente continua (CC) de 100 kW, que permite llevar la batería de 50 kWh del 5% al 80% en unos 30 minutos, mientras que la de 75 kWh requiere unos 45 minutos. La batería cuenta con una garantía de 8 años o 160.000 km, lo que da cierta tranquilidad a largo plazo.
Sensaciones al volante y comportamiento
Lo primero que impacta es el silencio. Aunque el ruido del viento y los neumáticos sigue ahí, la ausencia del traqueteo del diésel hace que el viaje sea mucho más relajado. Curiosamente, el Vivaro-e se siente más estable que el modelo térmico; al tener el peso de las baterías abajo, el centro de gravedad es más bajo y la furgoneta va mucho más aplomada en las curvas y ante los vientos laterales.
Dispone de tres modos de conducción: ECO, Normal y Power. El modo ECO es muy pausado, mientras que el Power permite exprimir el motor en adelantamientos. Además, el modo de retención ‘B’ es muy útil en ciudad, ya que permite frenar el coche casi por completo solo levantando el pie del acelerador, reduciendo el desgaste de los frenos físicos.
La apuesta por el hidrógeno: Vivaro-e Hydrogen
Para quienes necesitan más autonomía y menos tiempo de espera, Opel ha desarrollado la versión Hydrogen. Este vehículo no es un eléctrico puro, sino que usa una pila de combustible PEM que convierte el hidrógeno en electricidad. Cuenta con tres tanques de alta presión que permiten una autonomía de unos 350 km y, lo más impresionante, se reposta en solo tres minutos.
Para evitar que el sistema sufra con los picos de energía, incluye una pequeña batería de 10,5 kWh que aporta unos 50 km extra y gestiona las recuperaciones de energía al frenar. Es, básicamente, un laboratorio sobre ruedas que busca solucionar el problema de los tiempos de carga en el sector del transporte profesional.
Equipamiento y seguridad
Opel no ha escatimado en asistentes. El Vivaro-e puede equipar el sistema Dynamic Surround Vision, que usa cámaras para proyectar la imagen del ángulo muerto en el retrovisor. También encontramos el frenado automático de emergencia, el asistente de mantenimiento de carril y el control de crucero adaptativo con función stop and go, elementos que hacen que conducir una furgoneta se sienta casi como conducir un turismo moderno.
En cuanto a precios, el modelo arranca en torno a los 32.600 euros, aunque con ayudas como el Plan Moves III el coste puede bajar significativamente. Es una inversión que se amortiza mediante el ahorro en mantenimiento y combustible, aunque la limitación de la autonomía sigue siendo el punto débil para quienes hacen rutas interurbanas muy largas.
Este vehículo comercial se posiciona como una herramienta sumamente eficiente para el reparto urbano gracias a su etiqueta cero y su gran estabilidad. Aunque la autonomía puede ser justa para viajes largos, la combinación de espacio intacto, suavidad de marcha y la innovadora alternativa del hidrógeno lo convierten en una opción muy sólida para el autónomo que quiera modernizar su flota sin renunciar a la capacidad de carga.
