- La firma del acuerdo de paz en Oriente Medio permite la reapertura del estrecho de Ormuz y el abaratamiento del petróleo.
- La rebaja fiscal del IVA y del Impuesto de Hidrocarburos expira el 30 de junio, amenazando con subidas de hasta 30 céntimos.
- Las gasolineras de bajo coste y el uso del Geoportal del Ministerio se consolidan como las mejores herramientas de ahorro.

Los conductores españoles están viviendo una semana de contrastes marcada por las noticias que llegan desde el mercado energético global. Tras meses de incertidumbre por el conflicto en el Golfo Pérsico, parece que la cotización del crudo está dando un respiro a las familias que necesitan el coche a diario para desplazarse. Esta bajada en los surtidores se produce justo antes de que comience la gran operación salida de las vacaciones estivales, permitiendo que llenar el depósito no sea un drama tan grande como en meses anteriores.
No obstante, a pesar de que el panorama internacional invita a un moderado optimismo, en el horizonte nacional se atisban nubarrones que podrían empañar esta situación a la vuelta de la esquina. El alivio que suponen los precios actuales podría ser solo un espejismo si se confirma el término de las medidas de ayuda fiscal que el Gobierno puso en marcha para paliar la crisis energética, lo que mantiene a las asociaciones de consumidores y a los empresarios del sector en vilo.
El impacto del acuerdo de paz en el mercado del petróleo

La noticia más celebrada por los mercados ha sido, sin duda, el memorando de entendimiento firmado entre Estados Unidos e Irán, que abre una ventana de calma en el estrecho de Ormuz. Este paso diplomático ha permitido que el barril de Brent baje de la barrera de los 80 dólares, una cifra que hace apenas unas semanas parecía inalcanzable. Con la reapertura de esta ruta estratégica, el suministro mundial de petróleo recupera cierta normalidad, lo que se traduce directamente en una caída paulatina de los precios al por mayor de los carburantes en toda Europa.
En España, esta relajación de las tensiones ya se nota en los surtidores de las principales capitales y provincias. Por ejemplo, en territorios como Castellón o Mallorca, los ciudadanos han visto cómo el diésel se sitúa por debajo de los 1,60 euros el litro, niveles que no se registraban desde el inicio de las hostilidades. Por su parte, la gasolina sin plomo 95 ha comenzado a rondar los 1,48 euros de media nacional, una cifra que, aunque sigue siendo alta, supone una tregua tras haber rozado máximos históricos durante la primavera.
La amenaza fiscal: el hachazo que viene el 1 de julio

La otra cara de la moneda la encontramos en la política fiscal de nuestro país, ya que el paquete de medidas anticrisis tiene los días contados. Si el Ejecutivo no decide prorrogar las bonificaciones actuales antes del 30 de junio, el IVA de los combustibles volverá al 21 % habitual, abandonando el 10 % reducido que disfrutamos ahora. Este cambio, sumado al fin de la reducción en el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, supondría un encarecimiento automático que muchos expertos ya califican como el mayor repunte de precios en un solo día de la historia reciente.
Las estimaciones que maneja la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio apuntan a que podríamos sufrir incrementos de hasta 30 céntimos por litro en el caso del gasóleo y unos 20 céntimos en la gasolina. Esto significaría que, por mucho que el petróleo baje en los mercados internacionales, el efecto de los impuestos anularía cualquier ahorro para el usuario final. De hecho, llenar un depósito medio de 55 litros podría encarecerse de golpe entre 12 y 16 euros a partir del primer día de julio.
Diferencias regionales y estrategias de ahorro

Mientras se decide el futuro de las ayudas, la realidad en las gasolineras sigue siendo muy dispar dependiendo de la zona en la que nos encontremos. Madrid y Barcelona presentan una horquilla de precios muy amplia, donde las estaciones de bajo coste lideran el mercado con ofertas muy competitivas. En localidades periféricas y polígonos industriales es posible encontrar la gasolina 95 a unos 1,34 euros, mientras que en las estaciones situadas en el centro de las capitales o en autopistas, el precio puede dispararse considerablemente debido a los mayores costes logísticos y de explotación.
Para no tener que apretarse el cinturón más de la cuenta, resulta fundamental utilizar herramientas como el Geoportal de Hidrocarburos del Ministerio para la Transición Ecológica y conocer cómo pagar menos por la bencina mediante diversos trucos. Este buscador permite localizar en tiempo real las estaciones de servicio más baratas en cada municipio, filtrando por tipo de combustible. Cadenas como Ballenoil, Petroprix o Plenergy suelen encabezar las listas de las más económicas, mientras que otras como Costco ofrecen precios muy ajustados para sus socios, lo que demuestra que dedicar unos minutos a comparar antes de repostar puede suponer un ahorro de más de 10 céntimos por litro.
Es importante recordar que, además de buscar el mejor precio, la eficiencia al volante también juega un papel clave para que el bolsillo no sufra tanto. Mantener una velocidad uniforme, realizar un mantenimiento adecuado del motor y comprobar la presión de los neumáticos son gestos sencillos que ayudan a reducir el consumo de combustible de forma efectiva. Al final del mes, la suma de estas pequeñas acciones junto con la elección de surtidores económicos puede marcar una diferencia notable en el presupuesto doméstico.

A las puertas de un verano que se prevé de gran movilidad, la situación de los carburantes se encuentra en un equilibrio precario entre la buena marcha de la diplomacia internacional y la incertidumbre legislativa interna. Si bien la firma de la paz en Oriente Próximo ha servido como mano de santo para estabilizar el crudo, el inminente cambio en la fiscalidad podría dar un vuelco total a la situación en apenas un par de semanas. Por tanto, parece que lo más sensato para los usuarios es aprovechar los últimos días de junio para llenar el depósito antes de que las bonificaciones pasen a mejor vida, esperando que la tendencia bajista del petróleo logre compensar, a medio plazo, la vuelta a la normalidad en los impuestos.
