- Híbrido enchufable del segmento B con etiqueta CERO y autonomías totales que superan los 1.000 km.
- Gama disponible en cuatro acabados (Active, Boost, Comfort y Sport) con precios desde 18.700 € con ayudas.
- Tecnología Blade Battery con opciones de carga rápida en CC y función V2L para alimentar dispositivos externos.
- Dimensiones compactas de 4,16 metros con un maletero muy generoso de 425 litros.
BYD ha decidido dar un golpe sobre la mesa en el mercado europeo lanzando un vehículo que rompe los esquemas tradicionales del segmento B. El Dolphin G DM-i no es simplemente un coche más, sino que se presenta como el primer utilitario híbrido enchufable capaz de ofrecer la etiqueta CERO en un formato compacto, eliminando esa barrera que obligaba a los usuarios a saltar a segmentos superiores o SUV más voluminosos para disfrutar de esta tecnología.
Este modelo, desarrollado específicamente para gustos y necesidades del Viejo Continente, llega para democratizar la electrificación. No se trata de un eléctrico puro, sino de un sistema Dual Mode Intelligence (DM-i) que prioriza la conducción eléctrica en el día a día, pero que nos quita cualquier miedo a quedarnos tirados gracias a su motor de gasolina, logrando un equilibrio perfecto entre ahorro y versatilidad.
Precios y Versiones en España

A la hora de pasar por caja, BYD ha planteado una estrategia muy agresiva para competir con los pesos pesados del sector. El precio de tarifa comienza en los 25.200 euros, pero si nos acogemos a las promociones de la marca, la financiación y las ayudas del Plan Auto+, la cifra baja drásticamente. Así, la versión de entrada, el acabado Active, puede salirnos por tan solo 18.700 euros, lo que lo sitúa en un rango de precio muy competitivo frente a híbridos no enchufables.
Si buscamos algo más equipado, los precios suben gradualmente según el nivel de confort y potencia. El acabado Boost arranca desde los 21.376 euros, mientras que la versión Comfort se sitúa en los 22.846 euros. Para quienes buscan el tope de gama con un toque más agresivo, el acabado Sport alcanza los 23.826 euros, siempre manteniendo las condiciones de descuentos y subvenciones mencionadas anteriormente.
Mecánica Dual Mode y Autonomías

El corazón de este coche es la arquitectura DM-i, que utiliza un motor de gasolina de 1,5 litros y 4 cilindros (de 95 CV) junto a un motor eléctrico síncrono de imanes permanentes que aporta 163 CV y 210 Nm. A diferencia de otros PHEV, aquí el sistema está diseñado para que el eléctrico mande, usando el motor térmico principalmente para cargar la batería o asistir en aceleraciones fuertes, lo que hace que la sensación al volante sea casi idéntica a la de un coche 100% eléctrico.
Dependiendo de la batería elegida, tenemos dos configuraciones claras. La versión Active monta una Blade Battery de 7,42 kWh que permite recorrer 40 kilómetros en modo eléctrico y alcanzar una autonomía total combinada de 1.020 km. Por otro lado, los acabados Boost, Comfort y Sport suben la apuesta con una batería de 18,3 kWh, disparando el rango eléctrico hasta los 105 kilómetros y la autonomía total hasta los 1.040 km, con un consumo ponderado bajísimo de 1,4 l/100 km.
En cuanto a la recarga, hay una diferencia notable. Mientras que el Active se limita a un cargador de CA de 3,3 kW (tardando unas tres horas en cargar del 15 al 100%), las versiones superiores cuentan con 6,6 kW en alterna y la joya de la corona: carga rápida en corriente continua (CC) de 39 kW. Esto permite cargar la batería rápido pasando del 10 al 80% de carga en apenas 26 minutos, algo rarísimo de ver en coches de este tamaño. Además, desde el acabado Boost se incluye la función V2L (Vehicle-to-Load), permitiendo usar el coche como una batería gigante para enchufar cafeteras o portátiles.
Diseño Exterior y Dimensiones

Estéticamente, el Dolphin G sigue la línea inspirada en el océano de BYD, con trazos suaves y un aire moderno pero sobrio. Mide 4,16 metros de longitud, lo que lo hace ideal para moverse por el centro de la ciudad sin volverse loco buscando aparcamiento. Destacan sus ópticas LED completas y un techo flotante que le da un toque muy dinámico. Entre los colores disponibles, el Orange Sunset es el que más llama la atención y, sorprendentemente, viene de serie sin coste adicional.
El chasis está optimizado para aprovechar cada centímetro, con una distancia entre ejes de 2,61 metros. Esto se traduce en un habitáculo sorprendentemente espacioso. Otro punto fuerte es el maletero, que ofrece 425 litros de capacidad (incluyendo un hueco oculto bajo el suelo de 45 litros para los cables de carga). Si abatimos los asientos traseros en proporción 40:60, el espacio se dispara hasta los 1.225 litros, superando a muchos compactos de segmentos superiores.
Interior, Tecnología y Acabados

Al entrar, lo primero que llama la atención es el selector de marchas colocado en la columna de dirección, una decisión inteligente para dejar libre la consola central y ganar almacenaje. El tablero digital de 8,8 pulgadas es sencillo y eficaz, mientras que la pantalla táctil central varía según la versión: 10,1 pulgadas en el Active y 12,8 pulgadas en el resto de la gama, funcionando con la agilidad característica de Android.
Si desglosamos los cuatro niveles de acabado, vemos una evolución clara:
- Active: El básico, con llantas de 16″, sensores delante y detrás, cámara trasera y climatizador automático.
- Boost: Sube el nivel con la batería grande, pantalla de 12,8″, asientos y volante calefactables, carga inalámbrica de 15W y tecnología V2L.
- Comfort: Introduce el ecosistema de Google integrado, llantas de 18″, Head-Up Display, techo panorámico eléctrico y cámara de visión 360°.
- Sport: Mantiene todo lo del Comfort pero añade una estética más agresiva con llantas de 18″ en negro brillante y tapicería bitono exclusiva.
En el apartado de seguridad, BYD no ha escatimado esfuerzos y ofrece un paquete ADAS completo desde el modelo más barato. Incluye control de crucero adaptativo inteligente, asistente de mantenimiento de carril, detector de ángulo muerto y alerta de tráfico cruzado con frenada automática. No obstante, es justo mencionar que en el interior predominan los plásticos duros, aunque están bien ensamblados y tienen una apariencia cuidada.
En carretera, el vehículo se siente ágil y reactivo gracias a que su peso no supera los 1.440 kg. La suspensión está ajustada de forma más firme que en otros modelos de la marca, buscando adaptarse mejor a las carreteras europeas y ofrecer más estabilidad en curva. A pesar de ser un utilitario, la insonorización es notablemente buena, aislando el ruido exterior y el del motor térmico, que solo se hace notar cuando se exige la máxima potencia en modo kickdown.
Este vehículo representa un salto cualitativo para quienes buscan la etiqueta Cero sin depender exclusivamente de un enchufe, combinando un precio muy competitivo con una autonomía total que roza los 1.040 km y un maletero líder en su clase. Su capacidad para ofrecer carga rápida en CC y una habitabilidad interior superior a la media lo convierten en una opción sumamente rationale y versátil para el entorno urbano y los viajes largos.

