Nueva batería de CATL: carga ultrarrápida y revolución en híbridos y eléctricos

Última actualización: 11 de mayo de 2026
Autor: pive3
  • La Shenxing 3.0 de CATL recarga del 10% al 98% en unos 6,5 minutos, con resistencia interna ultra baja y gestión térmica avanzada.
  • El sistema de autoprecalentamiento por pulsos permite cargas casi completas en 9 minutos incluso a -30 ºC, manteniendo más del 90% de capacidad tras 1.000 ciclos.
  • La batería híbrida Freevoy 2.0 ofrece hasta 600 km en modo eléctrico y más de 2.000 km de autonomía total, con potencias de salida de hasta 1,5 MW.
  • CATL complementa estas baterías con Qilin III, Naxtra y futuras celdas de sodio para cubrir desde modelos económicos hasta eléctricos de muy larga distancia.

Batería CATL de nueva generación

La nueva generación de baterías de CATL ha dado un auténtico golpe en la mesa del sector del coche eléctrico. La compañía china ha presentado su tercera generación Shenxing de carga ultrarrápida, una tecnología que no solo deja atrás a sus competidores en tiempos de recarga, sino que además promete una durabilidad y un rendimiento térmico que hasta hace nada sonaban a ciencia ficción.

Todo esto llega en un momento clave, con la industria del automóvil volcada en la electrificación y con una batalla tecnológica brutal entre gigantes como CATL y BYD. Lo que está poniendo sobre la mesa CATL va mucho más allá de una simple mejora incremental: hablamos de recargas casi tan rápidas como llenar un depósito de gasolina, nuevos sistemas de gestión térmica, soluciones específicas para híbridos enchufables y hasta el salto a baterías de sodio e innovadoras químicas híbridas para dominar todos los segmentos.

Nueva batería Shenxing 3.0: el asalto definitivo a la carga ultrarrápida

CATL ha desvelado la tercera generación de su batería Shenxing, y lo ha hecho con cifras que, sobre el papel, dejan en pañales a todo lo que hay ahora mismo en el mercado. La nueva Shenxing 3.0 es capaz de pasar del 10% al 98% de carga en apenas 6 minutos y 27 segundos, un registro que supera con claridad a la Blade Battery 2.0 de BYD, que ya presumía de ser una referencia en este terreno.

Para ponerlo en contexto, la batería Blade 2.0 de BYD, una de las grandes estrellas de la marca, necesitaba alrededor de cinco minutos para recuperar buena parte de la capacidad y unos nueve minutos para ir del 10% al 97%. CATL ha conseguido recortar varios minutos a ese tiempo en un campo donde cada segundo cuenta, y lo hace apoyándose en una combinación de avances químicos, eléctricos y de refrigeración muy bien afinados.

Un dato especialmente llamativo es la capacidad de la Shenxing 3.0 para ofrecer cargas ultrarrápidas en rangos concretos de autonomía. Según CATL, la batería es capaz de ir del 10% al 35% de estado de carga en solo 1 minuto, lo que se traduce, en cifras de uso real, en sumar alrededor de 200 kilómetros de autonomía en apenas 60 segundos conectados al cargador adecuado.

También se ha facilitado otro punto de referencia clave para el día a día: el tiempo para llegar al 80%. La Shenxing de 3ª generación tarda solo 3 minutos y 44 segundos en alcanzar el 80% de carga, un valor que la sitúa en una liga propia dentro del panorama actual de baterías para coches eléctricos, donde la mayor parte de modelos todavía necesitan bastantes más minutos para llegar a ese nivel.

CATL insiste en que no se trata de una simple revisión de parámetros, sino de una verdadera ruptura tecnológica. La compañía describe esta tercera generación como una revolución química más que como una evolución convencional, con un cambio profundo tanto en los materiales activos como en la arquitectura interna del paquete para poder soportar semejantes tasas de recarga.

Claves técnicas: química, resistencia interna y carga a 15C

Para alcanzar estas prestaciones tan agresivas, la Shenxing 3.0 se apoya en una serie de innovaciones en el corazón mismo de la batería. Uno de los puntos decisivos es la reducción drástica de la resistencia interna hasta los 0,25 miliohmios, aproximadamente un 50% menos que la media actual de la industria, lo que permite que la corriente entre y salga con mucha menos disipación en forma de calor.

Gracias a esa resistencia tan baja y a los nuevos materiales utilizados, CATL asegura que la batería puede aceptar picos de carga equivalentes a 15C, es decir, intensidades de carga extremadamente altas en relación con su capacidad. Esta capacidad de admitir tasas de carga tan exigentes es la que hace posible los tiempos de recarga de pocos minutos sin comprometer, al menos sobre el papel, la integridad del conjunto.

A nivel químico, la nueva generación Shenxing es presentada como una evolución profunda de las baterías LFP (litio-ferrofosfato) de alta eficiencia, con mejoras en la estructura cristalina y en los aditivos del electrolito. La combinación de materiales y el control fino de la microestructura interna permiten reducir la generación de calor y mejorar la conductividad, algo esencial cuando se trabaja con potencias tan altas.

Este enfoque no se queda únicamente en la batería Shenxing: CATL ha comunicado que la experiencia obtenida con esta química de carga extrema también se está trasladando a otros productos de su catálogo, como las nuevas generaciones de sus baterías Qilin y a plataformas híbridas como Freevoy. La filosofía es clara: llevar la carga ultrarrápida y la elevada densidad a distintos formatos y usos, desde coches 100% eléctricos hasta híbridos enchufables o vehículos de autonomía extendida.

Otro elemento relevante es el control electrónico del proceso de carga. Aunque no han desvelado todos los detalles, CATL hace referencia a algoritmos mejorados de gestión de la batería y monitorización en tiempo real de celdas y módulos. Este software avanzado es imprescindible para ajustar la potencia segundo a segundo, evitando puntos calientes y degradaciones prematuras cuando se somete a la batería a esfuerzos tan extremos.

Nuevo sistema de refrigeración “por hombros” y gestión térmica avanzada

Además de la química y la resistencia interna, la gestión del calor es otro de los pilares de esta nueva generación. CATL ha desarrollado un sistema de refrigeración denominado “por hombros”, un diseño que mejora el contacto térmico con las celdas y optimiza la evacuación de calor allí donde más se genera.

Este sistema redefine la manera en que el líquido refrigerante y los elementos de disipación se distribuyen alrededor del paquete de baterías. Según datos de la propia empresa, la refrigeración “por hombros” incrementa la eficiencia térmica en torno a un 20%, lo que permite mantener temperaturas operativas seguras incluso durante sesiones continuadas de carga a potencias muy elevadas.

La mejora en el control térmico no solo repercute en seguridad, también en rendimiento. Una temperatura más homogénea entre celdas ayuda a que todas trabajen en un rango óptimo, reduciendo diferencias internas y evitando que algunas envejezcan antes que otras. Esto resulta especialmente importante cuando se recarga de forma repetida en estaciones de alta potencia, un escenario que será cada vez más habitual.

CATL también hace hincapié en que la nueva arquitectura térmica está pensada para funcionar en combinación con sus algoritmos de control y diagnóstico de la batería. La integración entre hardware y software permite actuar de forma preventiva, modulando los picos de potencia o redistribuyendo la carga entre módulos para evitar que la temperatura se dispare en puntos críticos.

En la práctica, esto se traduce en que, aunque el usuario solo vea un tiempo de recarga muy corto en la pantalla, por debajo está ocurriendo un trabajo muy sofisticado para mantener la batería en buena forma durante cientos de miles de kilómetros. La gestión térmica se ha convertido en una de las grandes bazas de CATL frente a sus rivales, y la Shenxing 3.0 es un escaparate perfecto de esa ventaja.

Carga ultrarrápida incluso a -30 ºC: el frío deja de ser un problema

Uno de los talones de Aquiles históricos del vehículo eléctrico ha sido el rendimiento en frío intenso, especialmente en climas tipo nórdico o continental. CATL asegura que con la Shenxing 3.0 ha conseguido derribar este muro, gracias a una tecnología de autoprecalentamiento por pulsos integrada en el propio sistema de la batería.

Este sistema funciona haciendo circular pulsos de corriente que calientan internamente las celdas antes de iniciar la fase de carga más agresiva. Cuando la temperatura ambiente es muy baja, el sistema incrementa de forma progresiva la intensidad de esos pulsos hasta situar la temperatura de la batería en un rango adecuado para admitir corriente de alta potencia sin sufrir daños.

Los datos comunicados por la compañía son llamativos: incluso a -30 ºC, la Shenxing 3.0 puede alcanzar el 98% de carga en unos 9 minutos, utilizando cargadores convencionales de alta potencia, sin necesidad de infraestructuras específicas o soluciones exóticas. Esto supone un enorme salto adelante para el uso real del coche eléctrico en zonas con inviernos extremos.

El autoprecalentamiento no solo se activa en fase de recarga; también puede intervenir durante la conducción si las condiciones lo requieren, para mantener la batería en su punto dulce de funcionamiento. Este enfoque integral de temperatura, tanto en marcha como en carga, ayuda a estabilizar el rendimiento y a preservar la salud de las celdas a largo plazo, incluso en entornos climatológicos complicados.

La misma filosofía de calentamiento por pulsos se menciona también en relación con otras baterías presentadas por CATL, como las que combinan químicas LFP y NCM, señal de que la empresa quiere que esta capacidad de funcionar bien en frío se extienda a toda su gama. El mensaje es claro: el frío extremo ya no debe ser una excusa para desconfiar de las prestaciones de un eléctrico con baterías CATL.

Durabilidad y ciclos de carga: más de 400.000 km manteniendo la salud

Ante semejantes velocidades de carga, la gran duda lógica es cuánto duran estas baterías y si no se degradarán a gran velocidad. CATL ha salido al paso aportando datos de ciclos de vida en su nueva Shenxing 3.0, que apuntan a una combinación bastante equilibrada entre recarga extrema y durabilidad.

Según las pruebas internas que ha comunicado la compañía, tras 1.000 ciclos completos de carga ultrarrápida la batería mantiene más del 90% de su capacidad original. Si asumimos que cada ciclo equivale, de media, a unos 400 kilómetros de uso real, estaríamos hablando de alrededor de 400.000 kilómetros con una pérdida de capacidad relativamente reducida para el nivel de exigencia al que se somete al pack.

Este dato es crucial para fabricantes y usuarios, porque uno de los temores más habituales es que utilizar con frecuencia los supercargadores acabe “matando” la batería antes de tiempo. CATL defiende que ha encontrado un punto de equilibrio entre velocidad de recarga y vida útil, apoyándose tanto en los materiales mejorados como en la sofisticada gestión térmica y electrónica.

La misma idea se repite en otras soluciones que ha presentado la marca, como sus baterías Qilin de tercera generación o las nuevas químicas híbridas para la plataforma Freevoy 2.0. En todos los casos se insiste en que las cifras de ciclos y retención de capacidad después de un uso intensivo se mantienen por encima del 90%, una cifra muy competitiva frente a los estándares actuales.

Para el usuario final, esto se traduce en que no debería ser necesario andar con miedo cada vez que enchufa el coche a una estación de alta potencia. La posibilidad de explotar al máximo las capacidades de carga rápida sin penalizar de forma dramática la vida de la batería es uno de los grandes argumentos de venta de esta nueva generación de productos CATL.

Seis innovaciones estratégicas: sodio, Freevoy, Qilin y más

La presentación de la Shenxing 3.0 formó parte de un evento tecnológico mucho más amplio, celebrado por CATL en la antesala del Salón de Pekín. Durante esta “noche tecnológica”, la empresa detalló hasta seis innovaciones clave que marcan su hoja de ruta para dominar el mercado mundial de baterías.

Entre estas novedades se encuentra el impulso definitivo a las baterías de iones de sodio para coches eléctricos más asequibles, una tecnología llamada a abaratar costes sacrificando algo de densidad energética, ideal para modelos urbanos o de gama básica. CATL prevé iniciar la producción en masa de este tipo de baterías a lo largo de este mismo ciclo industrial, añadiendo una pieza más a su catálogo.

También se presentó la segunda generación de la batería Freevoy para híbridos enchufables, un sistema que promete autonomías eléctricas de hasta 600 kilómetros, capaz de competir con la independencia energética de muchos coches 100% eléctricos de gama alta. Esto se complementa con nuevas variantes de la familia Qilin, que siguen siendo la apuesta de CATL para vehículos eléctricos de gran autonomía.

Dentro de esta batería de anuncios, la compañía puso el foco en tres nombres concretos: Qilin III, Freevoy II y Naxtra. La Qilin III, basada en litio ternario, se presenta con una autonomía potencial de hasta 1.500 kilómetros en ciertas configuraciones, reduciendo de golpe uno de los grandes “peros” del coche eléctrico: la ansiedad por la autonomía en viajes largos.

Por su parte, Naxtra representa otro paso en la dirección de la carga rápida y la alta densidad energética, aunque los detalles sobre su arquitectura concreta no se han revelado con el mismo nivel de profundidad. Lo importante para CATL es dejar claro que está cubriendo todo el espectro: desde soluciones económicas basadas en sodio hasta baterías de prestaciones extremas capaces de desplazar de una vez por todas al motor de combustión en prácticamente cualquier escenario.

Freevoy 2.0: la nueva era de los híbridos enchufables de larga autonomía

Un capítulo especialmente interesante de las novedades de CATL es la Freevoy Super Hybrid Battery de segunda generación, diseñada específicamente para híbridos enchufables (PHEV) y vehículos de autonomía extendida (EREV). La idea es clara: que estos coches puedan funcionar el máximo posible en modo eléctrico, relegando el motor de combustión a un papel casi residual.

CATL afirma que la nueva Freevoy 2.0 puede ofrecer una autonomía eléctrica pura de hasta 600 kilómetros en determinadas configuraciones. Esto significa que trayectos largos como los poco más de 600 km que separan Madrid de Barcelona podrían cubrirse en la práctica sin necesidad de encender el motor de gasolina, algo impensable hasta hace muy poco para un híbrido enchufable.

La clave de este avance está en la combinación de materiales. La Freevoy 2.0 integra LFP (litio-ferrofosfato) y NCM (níquel-cobalto-manganeso) mezclados a nivel de polvo, de manera que el LFP actúa como esqueleto estable y de bajo coste, mientras que el NCM aporta la densidad energética adicional necesaria para alcanzar autonomías propias de un eléctrico puro de alto nivel.

Gracias a esta arquitectura híbrida, se consigue un compromiso muy interesante: mayor densidad energética sin renunciar a la robustez y el coste contenido del LFP. Además, la batería hereda parte de la tecnología de la Qilin de tercera generación, lo que le permite mantener una larga vida útil pese a las mayores demandas de autonomía y potencia.

CATL asegura que, con estos 600 km de rango puramente eléctrico, la probabilidad de que un usuario de PHEV active el motor de combustión en sus trayectos diarios baja por debajo del 1%. Es decir, en el uso cotidiano, el coche funciona prácticamente como un eléctrico puro, pero con la tranquilidad de tener un motor de gasolina disponible para viajes excepcionales.

Potencia de megavatio, 2.000 km de alcance total y carga 4C

La Freevoy 2.0 no solo se distingue por su autonomía en modo eléctrico, sino también por su capacidad de entregar y recibir energía a ritmos muy elevados. CATL ha anunciado que la batería se ofrecerá en tres variantes: una versión basada en LFP, otra con química híbrida LFP+NCM y una tercera de litio ternario.

En función de la versión, la autonomía eléctrica total se mueve entre los 500 y los 600 kilómetros, manteniendo en todos los casos una capacidad de carga rápida de 4C, lo que permite recargas ágiles y eficientes para un vehículo híbrido que, en principio, no debería depender tanto de la red como un eléctrico puro.

En cuanto a entrega de potencia, la Freevoy 2.0 va sobrada. Es capaz de suministrar de forma estable alrededor de 1,2 megavatios de potencia de salida, incluso cuando la batería se encuentra en un estado de carga relativamente bajo, alrededor del 20%. Cuando está completamente cargada, puede ofrecer picos superiores a 1,5 MW, ideal para vehículos de altas prestaciones.

Este margen de potencia está pensado para dar soporte a todoterrenos eléctricos y SUVs de alto rendimiento, así como a modelos híbridos deportivos que exijan aceleraciones contundentes y recuperaciones rápidas. La clave está en que todo este caudal se ofrece manteniendo una temperatura de trabajo controlada, gracias a un diseño interno de “mezcla de gradiente uniforme” que reparte el calor de manera muy homogénea.

Combinando la autonomía eléctrica con la aportación del motor de combustión como extensor, CATL afirma que algunos modelos equipados con Freevoy 2.0 podrían alcanzar autonomías totales superiores a los 2.000 kilómetros. Esto borra casi por completo el miedo a quedarse tirado, incluso para quienes hacen viajes muy largos con frecuencia.

Adiós a la “ansiedad híbrida” y salto en densidad energética

Hasta ahora, una de las críticas habituales a los híbridos enchufables era la llamada “ansiedad híbrida”: autonomías eléctricas limitadas, tiempos de carga discretos y una degradación a veces más rápida que en muchos eléctricos puros, debido al uso combinado y a baterías menos sofisticadas.

CATL quiere cambiar esa percepción aplicando a la Freevoy 2.0 parte de la tecnología de su batería Qilin de tercera generación. El resultado, según la compañía, es que los híbridos del futuro tendrán una longevidad y una velocidad de carga comparables a las de los mejores eléctricos del mercado, pero manteniendo la flexibilidad de disponer de un motor de combustión cuando haga falta.

En cifras, se habla de un incremento del 20% en prestaciones respecto a la generación anterior de baterías, alcanzando densidades energéticas del entorno de 230 Wh/kg sin aumentar el peso del conjunto. Esta mejora permite incrementar la autonomía sin que el vehículo se vuelva más pesado o pierda eficiencia.

Además, la relación entre rango eléctrico puro y uso del extensor de autonomía está muy estudiada. CATL aporta datos según los cuales, en vehículos de autonomía extendida con menos de 400 km eléctricos, la tasa de activación del generador de combustión puede llegar al 15%. Sin embargo, al incrementar la autonomía eléctrica a los 500-600 km, el uso real del motor térmico se desploma.

De este modo, la Freevoy 2.0 no solo mejora los números sobre el papel; transforma la experiencia diaria del conductor de un PHEV o de un EREV, que puede moverse durante meses prácticamente como si llevara un coche eléctrico puro, repostando gasolina solo para viajes muy específicos o por seguridad adicional.

Despliegue en Europa y papel de marcas como BMW, Mercedes, Tesla y Stellantis

Todo este catálogo de novedades no se quedará en China. CATL ha indicado que la producción masiva de la Shenxing 3.0 está prevista para la segunda mitad de 2026, con la llegada de los primeros modelos equipados con esta batería al mercado europeo a partir de alrededor de 2027.

Dado el peso de CATL como proveedor mundial, es muy probable que marcas europeas y globales como BMW, Mercedes-Benz, Tesla (especialmente Model 3 y Model Y) y el grupo Stellantis sean algunas de las primeras en adoptar estas nuevas baterías en sus vehículos vendidos en Europa.

En el caso concreto de España, la implantación de las Shenxing 3.0 supondría un salto cualitativo en la recarga pública. Con una red creciente de estaciones de alta potencia de operadores como Repsol, Iberdrola o Zunder, recargar del 10% al 80-98% en pocos minutos se convertirá en algo tan cotidiano como pararse a tomar un café en un área de servicio.

Además, CATL está reforzando su presencia industrial en Europa con nuevas plantas de producción. Una de las más relevantes para el mercado español será la fábrica que la compañía abrirá junto a la planta de Stellantis en Zaragoza, lo que facilitará el suministro de baterías avanzadas a modelos fabricados localmente y reducirá la dependencia logística de importaciones lejanas.

Esta cercanía productiva encaja con la apuesta de varios grupos automovilísticos por los híbridos enchufables y los eléctricos de nueva generación. Marcas como MG, Wey (Great Wall) y las futuras divisiones híbridas de Stellantis figuran entre las candidatas más claras a estrenar la Freevoy 2.0 y otras tecnologías CATL en el mercado europeo en un plazo relativamente corto.

Impacto para el conductor español: de “parar a repostar” a “parar a cargar”

Si aterrizamos todo esto en el día a día de un conductor medio en España, el cambio que persigue CATL es bastante evidente. La idea es que repostar y recargar terminen siendo experiencias casi equivalentes en tiempo, de forma que la barrera psicológica de “tardar demasiado en cargar” se vaya diluyendo.

Con la Shenxing 3.0, un viaje largo típico por autopista podría planearse con paradas de apenas unos minutos para recuperar cientos de kilómetros de autonomía, equiparando la parada para recargar a una pausa breve para ir al baño o tomar algo. Esa equivalencia de tiempos es clave para convencer a quienes aún dudan en dar el salto al eléctrico.

En el ámbito de los híbridos enchufables y los vehículos de autonomía extendida, el impacto también es notable. Con autonomías eléctricas reales cercanas a los 600 km en plataformas como Freevoy 2.0, será mucho más habitual que los usuarios puedan cubrir de sobra su movilidad semanal sin tocar el depósito de gasolina.

Además, el despliegue industrial de CATL en Europa y en España facilitará el acceso a estas tecnologías a precios más contenidos. Fabricar baterías cerca de las plantas de montaje reduce costes logísticos y ayuda a estabilizar los suministros, algo fundamental en un momento de fuerte competencia y cambios regulatorios en torno a las emisiones.

En definitiva, la estrategia de CATL apunta a un escenario en el que el coche con etiqueta CERO pueda cruzar media España en modo eléctrico con la tranquilidad de contar, cuando proceda, con un motor de combustión como respaldo, mientras que los eléctricos puros dejan de estar lastrados por la autonomía o los tiempos de carga.

La rivalidad con BYD y el futuro de la carrera por la batería perfecta

CATL y BYD forman actualmente el gran duopolio mundial de baterías para el automóvil, controlando aproximadamente la mitad del mercado global. La presentación de la Shenxing 3.0 y del resto de innovaciones de CATL es un golpe directo a la línea de flotación de BYD, que hasta ahora presumía con fuerza de su Blade Battery 2.0 y de su experiencia en producción integrada.

La batería Blade 2.0 de BYD, con sus tiempos de carga rápidos (del 10% al 97% en unos nueve minutos), su formato estructural y su buen rendimiento en seguridad, se había posicionado como una de las referencias del sector. Sin embargo, con la llegada de la Shenxing 3.0, CATL ha conseguido superar esos tiempos de forma clara, poniendo presión a BYD para responder con una nueva generación de productos.

El propio CEO de CATL, Robin Zeng Yuqun, ha reconocido que el límite de la electroquímica todavía está muy lejos de alcanzarse y que las posibilidades de la ciencia de materiales siguen abiertas. Esto deja claro que no estamos ante un punto final, sino ante una fase más de una carrera tecnológica en plena efervescencia.

En paralelo, el anuncio de la producción masiva de baterías de iones de sodio y el despliegue de químicas híbridas como LFP+NCM muestran que CATL quiere ser la empresa que marque el ritmo en todas las gamas, desde el coche urbano económico hasta el gran turismo eléctrico de altísima autonomía.

Esta competencia directa entre dos gigantes, comparable a rivalidades deportivas históricas, es probablemente una de las mejores noticias para el consumidor. Cuanto más se aprieten mutuamente CATL y BYD, más rápido avanzará la tecnología de las baterías, y antes veremos coches eléctricos y híbridos con más autonomía, menos tiempo de carga y precios más razonables.

Con todo lo presentado —Shenxing 3.0, Qilin III, Freevoy 2.0, Naxtra y las futuras baterías de sodio—, CATL se ha colocado en una posición privilegiada para liderar la transición hacia una movilidad eléctrica sin grandes renuncias: recargas en minutos, autonomías que rivalizan con los coches de combustión y soluciones híbridas capaces de cruzar países enteros casi siempre en modo eléctrico, dejando cada vez más claro que el motor térmico tiene los días contados como protagonista del automóvil.

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