- El Ministerio de Defensa no vetará la planta de SAIC en Ferrol, aunque impondrá condiciones operativas para proteger la seguridad de las instalaciones militares cercanas.
- El proyecto prevé una inversión de 200 millones de euros y la creación de unos 1.000 empleos directos, con producción de hasta 120.000 vehículos al año.
- La Xunta y el Gobierno central trabajan de forma conjunta para viabilizar la operación, que Bruselas seguirá de cerca por su impacto en la autonomía industrial europea.
La esperada instalación de una gran planta de ensamblaje de vehículos eléctricos de la firma china SAIC Motor en el puerto exterior de Ferrol (A Coruña) ha superado su mayor escollo. El Ministerio de Defensa, que inicialmente había mostrado reparos por la cercanía de las instalaciones militares, ha comunicado a la Xunta de Galicia que no se opondrá al proyecto, siempre que se adopten una serie de medidas de seguridad adicionales. Así se lo ha trasladado la ministra Margarita Robles al presidente gallego, Alfonso Rueda, en una conversación que despeja la incertidumbre generada en los últimos días.
La decisión llega después de que informes internos del Ejército y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) advirtieran del posible riesgo de espionaje que entrañaría tener una factoría china a unos cinco kilómetros del arsenal de la Armada y del astillero de Navantia, donde se construyen las fragatas F-110 y tienen su base los buques con sistema de combate Aegis de tecnología estadounidense. A pesar de estas alertas, el visto bueno de Defensa permitirá que el proyecto siga adelante con condiciones operativas específicas, que se incorporarán a la tramitación y que deberán ser ratificadas por el Consejo de Ministros.
Un proyecto estratégico para Galicia
La factoría, que fabricará modelos de la marca MG, propiedad de SAIC Motor, representa una inversión de unos 200 millones de euros y la creación de aproximadamente un millar de puestos de trabajo directos, a los que se sumarían otros tantos indirectos. La planta tendría capacidad para ensamblar hasta 120.000 vehículos al año, con piezas que llegarían desde China, y contempla además el desarrollo de un centro logístico y de industria auxiliar en la comarca, incluida la localidad vecina de As Pontes.
La Xunta de Galicia, que gobierna el Partido Popular, declaró esta iniciativa como proyecto industrial estratégico el pasado mes de junio y ha trabajado codo con codo con el Ejecutivo central, presidido por el PSOE, para atraer la inversión. El propio Alfonso Rueda viajó a China para impulsar la candidatura gallega, mientras que Pedro Sánchez también mostró su respaldo durante su visita al país asiático en abril. La colaboración institucional entre administraciones de distinto signo político se ha mantenido firme a pesar de las discrepancias puntuales sobre la gestión de la seguridad.
El presidente gallego calificó de “sorprendente” y “difícil de entender” que salieran a la luz informes militares advirtiendo de un supuesto riesgo de espionaje, cuando durante meses nadie había planteado esa posibilidad en las conversaciones oficiales. Rueda insistió en que no le corresponde a la Xunta evaluar amenazas a la seguridad nacional, sino exigir al Gobierno central que sepa “compatibilizar” esa seguridad con una oportunidad histórica de reindustrialización para una zona muy castigada por la reconversión naval.
Reacciones y próximos pasos
Desde el Gobierno central, el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, ha trasladado un mensaje de tranquilidad, asegurando que la operación es viable y que se atenderán las recomendaciones que surjan. López recordó que este tipo de inversiones extranjeras se analizan siempre “caso por caso” y que se pueden fijar condiciones para hacerlas compatibles con la seguridad nacional. El proyecto de SAIC deberá pasar el filtro de la inversión extranjera directa (FDI), una autorización que concede el Consejo de Ministros y que en este caso se prevé favorable con las medidas ya anunciadas.

En el ámbito europeo, la Comisión Europea sigue de cerca estos movimientos. Bruselas lleva tiempo alertando sobre los riesgos que pueden plantear las inversiones de terceros países en infraestructuras críticas y ha presentado una propuesta de Ley de Aceleración Industrial para reforzar la autonomía estratégica de la UE. Fuentes comunitarias reconocen que la llegada de SAIC a Ferrol ha generado cierta inquietud por la proximidad a instalaciones militares, aunque subrayan que corresponde al Estado miembro evaluar cada operación y aplicar las medidas de mitigación necesarias.
Los primeros pasos del proyecto ya se han dado. En julio, directivos de SAIC visitaron Galicia, se reunieron con Rueda y participaron en una prueba de desembarco de 700 vehículos en el puerto exterior de Ferrol. La previsión es que la fábrica comience a construirse en 2027 y esté operativa en 2028, según las estimaciones de la compañía, que confía en tener todos los permisos a finales de este año.
La noticia ha sido recibida con optimismo en el tejido empresarial y social de la comarca, que ve en esta inversión una oportunidad para diversificar su economía y generar empleo estable. La llegada de SAIC supondría un impulso decisivo para la industria auxiliar y los servicios logísticos de la zona, que arrastra desde hace décadas las consecuencias de la crisis del naval.
Con el respaldo de Defensa y el compromiso de todas las partes implicadas, el proyecto de SAIC en Ferrol se encamina hacia su aprobación definitiva. La planta no solo consolidará la presencia de la marca MG en Europa, sino que también convertirá a Galicia en un polo de referencia para la movilidad eléctrica en el sur del continente. Queda ahora la parte más delicada: la ejecución de un proyecto de esta envergadura, que exigirá coordinación entre administraciones, cumplimiento de plazos y, sobre todo, que las condiciones impuestas para garantizar la seguridad no lastren la viabilidad industrial de una iniciativa que puede cambiar el futuro económico de toda una comarca.

