La nueva planta de baterías de Leapmotor en Mallén ya es una realidad para el sector eléctrico

Última actualización: 25 de junio de 2026
Autor: pive3
  • Inversión de 25 millones de euros para poner en marcha el ensamblaje de baterías en la comarca de Campo de Borja.
  • La planta arrancará su actividad oficial el próximo 31 de julio con una plantilla de hasta 90 empleados.
  • Capacidad de producción de entre 60.000 y 100.000 unidades anuales para abastecer a la fábrica de Figueruelas.
  • Colaboración estratégica entre técnicos españoles y expertos chinos para la transferencia de conocimiento tecnológico.

Planta de ensamblaje de baterías de Leapmotor en Mallén

Aragón acaba de dar un paso de gigante en su camino por liderar la movilidad eléctrica en el sur de Europa. El proyecto de Leapmotor International, la alianza formada por el gigante Stellantis y el fabricante chino Leapmotor, ha recibido el visto bueno definitivo para que su planta de ensamblaje de baterías en Mallén comience a rodar. Esta instalación no es solo un taller más; representa el engranaje necesario para que la producción de vehículos eléctricos en la comunidad gane en competitividad y agilidad logística.

La noticia ha caído como un auténtico balón de oxígeno en la comarca de Campo de Borja, una zona que ve cómo la industria de vanguardia se asienta en su territorio. Con el calendario en la mano, la intención es que las líneas de producción comiencen a funcionar a pleno rendimiento el próximo 31 de julio. No se trata de una promesa a largo plazo, sino de una realidad que ya ha superado los hitos administrativos y técnicos necesarios para su puesta en marcha inmediata.

Una inversión estratégica en el corazón de Aragón

Inversión de Leapmotor en Mallén

Las cifras que rodean a este proyecto hablan por sí solas de su relevancia. Se ha realizado una inversión inicial de 25 millones de euros para acondicionar unas instalaciones que ocupan las antiguas naves logísticas de la cadena Dia, situadas estratégicamente junto a la autovía A-68. El espacio cuenta con una superficie total de 34.000 metros cuadrados, de los cuales 19.000 ya están construidos y equipados con maquinaria de última generación traída directamente para este fin.

En cuanto a la capacidad operativa, la planta está diseñada para ser flexible. Aunque se estima una producción media de 60.000 baterías al año, la factoría tiene pulmón suficiente para alcanzar las 100.000 unidades en momentos de máxima demanda. Esta escalabilidad es fundamental, ya que el sector del vehículo eléctrico es muy dinámico y las necesidades del mercado pueden cambiar de un trimestre a otro. La rapidez con la que se ha ejecutado el proyecto ha sorprendido a propios y extraños, demostrando que cuando hay interés, las cosas avanzan rápido.

Desde un punto de vista técnico, la planta de Mallén se centrará en una primera fase en las baterías basadas en tecnología LFP (litio-ferrofosfato). Este tipo de celdas son especialmente valoradas por su durabilidad y seguridad, y serán las encargadas de dar vida a las versiones Pro y ProMax de los nuevos modelos que saldrán de las líneas de montaje zaragozanas. Además, la versatilidad de la planta permitirá que en el futuro se pueda trabajar con otras químicas de baterías según evolucione la tecnología.

El empleo es otro de los pilares de esta iniciativa. Se espera que la planta genere de entrada 60 puestos de trabajo, con el objetivo claro de llegar a los 90 empleados a medida que la producción se estabilice. Lo más interesante es que no se busca solo mano de obra, sino especialistas. De hecho, varios trabajadores ya han pasado por periodos de formación intensiva en China para aprender los entresijos de los procesos de ensamblaje de la marca asiática y aplicarlos aquí.

Sinergias entre China y España: transferencia de conocimiento

Trabajadores en la planta de Leapmotor

Uno de los puntos que más se ha destacado es que este proyecto no consiste simplemente en traer piezas y atornillarlas. Existe un intercambio real de conocimientos tecnológicos entre los equipos locales y los expertos desplazados desde el país asiático. Durante estos primeros meses, la convivencia de profesionales de ambos continentes será la tónica habitual, asegurando que la excelencia operativa de Leapmotor se fusione con la experiencia industrial que Stellantis tiene más que demostrada en el territorio europeo.

Este flujo de información es vital para que la industria auxiliar aragonesa no se quede atrás. Se ha confirmado que unas diez empresas de la región estarán implicadas de forma directa en el suministro de componentes y servicios para el taller de baterías de Mallén. Esto genera un efecto tractor que beneficia a todo el ecosistema industrial, desde fabricantes de estructuras metálicas hasta proveedores de servicios logísticos y tecnológicos, fortaleciendo el tejido económico local.

La llegada de esta factoría es la pieza que faltaba en el puzle para consolidar a Aragón como un hub de movilidad. Al tener la fabricación de los coches en Figueruelas y el ensamblaje de las baterías a apenas unos kilómetros, se reducen drásticamente los costes logísticos y la huella de carbono asociada al transporte. Es una jugada maestra para mejorar la competitividad de los modelos eléctricos frente a sus rivales fabricados en otros puntos del continente.

Maquinaria en la planta de Mallén

Desde el punto de vista del producto, las baterías ensambladas en Mallén irán destinadas principalmente a la plataforma B de Leapmotor. Esto incluye el esperado modelo B10, un SUV que promete dar mucho que hablar por su relación entre tecnología y precio. Pero la cosa no queda ahí; también se ha mencionado que estas instalaciones darán servicio a futuros proyectos del grupo Stellantis, incluyendo un nuevo SUV del segmento C para la marca Opel, lo que garantiza carga de trabajo para largo.

Impacto territorial y retos de futuro en la comarca

Entorno industrial de Mallén

Para un municipio como Mallén, contar con una inversión de este calibre es un auténtico hito histórico. El alcalde de la localidad ha expresado su confianza en que este movimiento atraiga a nuevos pobladores y revitalice los servicios locales, desde el comercio hasta la hostelería. No obstante, no todo es coser y cantar; el aumento de la actividad industrial también trae consigo desafíos, como la necesidad de ampliar la oferta de vivienda disponible para los nuevos trabajadores que se desplacen a la zona.

La administración regional también ha sacado pecho con este anuncio, recordado que apostar por la tecnología china a tiempo ha sido una visión estratégica que ahora da sus frutos. Mientras otras regiones todavía están decidiendo cómo afrontar la transición eléctrica, Aragón ya tiene las fábricas levantadas y los contratos firmados. La idea es que este sea el primer paso de nuevas inversiones internacionales que están por llegar, aprovechando la inercia positiva que genera la colaboración con Stellantis.

Incluso se habla ya del impacto en modelos que todavía no han llegado al mercado, como el compacto B05, que aspira a ser uno de los eléctricos más asequibles de Europa. La posibilidad de ensamblar sus componentes clave en territorio nacional es una ventaja competitiva brutal. Estar en el centro de la estrategia europea de un gigante del automóvil permite mirar al futuro con cierto optimismo, a pesar de las incertidumbres que siempre rodean a los cambios tecnológicos profundos.

Fachada de la planta de baterías

La puesta en marcha de esta infraestructura cierra un círculo que comenzó hace décadas con la llegada de la General Motors y que ahora se renueva con la electrificación. La combinación de capital internacional, apoyo institucional y mano de obra cualificada local parece ser la receta del éxito para este nuevo capítulo industrial. Mallén deja de ser solo un punto en el mapa de la carretera nacional para convertirse en una pieza clave del motor eléctrico que impulsará las carreteras de toda Europa en los próximos años.

La implantación de Leapmotor International en tierras aragonesas se confirma así como una de las operaciones más relevantes de los últimos tiempos, logrando integrar la innovación asiática en el corazón de la producción europea. Con el arranque fijado para finales de julio, la región se prepara para una nueva etapa de crecimiento industrial donde la sostenibilidad y la alta tecnología van de la mano. El taller de Mallén es, al fin y al cabo, el reflejo de una industria que sabe adaptarse para no quedarse atrás en la carrera global por el coche eléctrico.

Logística de la planta de baterías