- Europa impulsa la conducción autónoma con proyectos como BERTHA y MINGA, que buscan humanizar la tecnología y validarla en entornos reales.
- España se posiciona como laboratorio de pruebas con iniciativas como ES-AV, el autobús de UNVI y la participación del IBV en BERTHA.
- La regulación y la responsabilidad legal son el principal escollo para el despliegue masivo, con diferencias entre países y propuestas como la china.
- Tesla presiona para expandir su FSD en Europa, mientras fabricantes como Mercedes y MAN prueban sistemas de nivel 3 y 4.
La conducción autónoma ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad que se prueba en carreteras de medio mundo. En Europa, varios proyectos y fabricantes están dando pasos firmes para que los vehículos sin conductor circulen con seguridad, aunque la burocracia y la falta de armonización legal siguen frenando su llegada masiva. Mientras tanto, España se ha convertido en un banco de pruebas relevante, con iniciativas que van desde autobuses automatizados hasta modelos de comportamiento humano para que los coches tomen decisiones más naturales.
La tecnología ya permite que un vehículo asuma el control en autopista a 120 km/h, como ha demostrado Bosch en China, o que un autobús eléctrico circule sin intervención del conductor en Múnich. Sin embargo, el salto a la calle no depende solo de los sensores y algoritmos: hace falta un marco legal claro que defina quién es responsable en caso de accidente o multa. En este contexto, Europa avanza con cuentagotas, mientras países como China y Estados Unidos van por delante en la carrera por el coche autónomo.
Un ecosistema europeo en ebullición
El Viejo Continente no se queda atrás en innovación. El proyecto europeo BERTHA, coordinado por el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), ha desarrollado un modelo de comportamiento del conductor (DBM) que busca que los vehículos autónomos operen de manera más humana y previsible. Este sistema se divide en cuatro módulos: percepción, cognición, afectivo y control motor. El módulo afectivo, por ejemplo, usa redes bayesianas y datos fisiológicos para predecir estrés o fatiga, permitiendo que el coche adapte su respuesta. La iniciativa, con 14 socios de 6 países, ya ha pasado a la fase de validación con pruebas operativas en campo.
En Alemania, MAN Truck & Bus ha automatizado un autobús eléctrico con la ayuda de ADASTEC, dentro del proyecto MINGA. El vehículo, un Lion’s City 12 E, cuenta con cinco sensores LiDAR, seis radares y ocho cámaras, y comenzará a probarse en Múnich este otoño, primero sin pasajeros y luego con un grupo selecto de usuarios. El objetivo es integrar la movilidad automatizada en la red de transporte público, con una financiación de 13 millones de euros hasta 2027. Según Michael Roth, director de estrategia de autobuses en MAN, la conducción autónoma puede reducir accidentes y mejorar la eficiencia del transporte.
Otro avance destacado es el de Mercedes-AMG, que ha sido visto probando un prototipo del GT 63 en Nürburgring con sistemas autónomos. Aunque la vuelta fue lenta, la marca alemana demuestra que la tecnología también se está afinando en circuitos. Xiaomi ya había logrado un récord con su YU7 GT autónomo, y Mercedes busca competir. Sin embargo, la falta de una regulación común en Europa frena el despliegue: cada país tiene sus propias normas, lo que complica la homologación.
España, laboratorio de pruebas
España está jugando un papel clave en el desarrollo de la conducción autónoma. La DGT impulsa el programa ES-AV, que regula las pruebas de vehículos automatizados en vías públicas, con proyectos que van desde el nivel 2 hasta el 5. Además, la empresa gallega UNVI, junto con Imagry y UBSI, ha realizado una demostración de conducción semiautónoma con un autobús eléctrico en el Campus de Ourense. El vehículo, destinado al proyecto europeo ULTIMO en Alemania, completó un recorrido sin que el conductor tocara el volante, aunque un operador de seguridad permaneció a bordo.
El IBV, por su parte, no solo coordina BERTHA, sino que también ha participado en otros proyectos piloto con autobuses autónomos en entornos urbanos. La colaboración entre centros de investigación y empresas españolas está atrayendo inversión y talento, posicionando al país como un referente en movilidad cooperativa, conectada y automatizada (CCAM).
Regulación y responsabilidad: el gran escollo
La tecnología avanza más rápido que las leyes. En China, se ha propuesto una reforma de la Ley de Seguridad Vial que, por primera vez, dedica un capítulo a los vehículos autónomos. La propuesta establece que si el sistema autónomo está activado y comete una infracción, la responsabilidad recae en el fabricante o importador, no en el conductor. Además, se invertiría la carga de la prueba: la empresa debe demostrar que el sistema no causó la infracción. También se crearía un seguro específico obligatorio.
En Europa, la situación es más fragmentada. Tesla ha solicitado la aprobación de su sistema FSD (Full Self-Driving) en toda la UE, con una votación prevista para octubre. Actualmente, está homologado en cinco países (Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Estonia y Lituania) y la compañía asegura que reduce en 4,1 veces la probabilidad de accidente, aunque persisten dudas sobre la veracidad de sus informes de seguridad autónoma en Europa. Sin embargo, la burocracia europea, con la normativa UN-R-171 DCAS, exige exenciones que no terminan de llegar. Expertos como Donia Razazi, de Ayming, señalan que la tecnología ya es funcional, pero la adopción masiva no es inminente por la falta de armonización.
En Estados Unidos, Waymo ya opera robotaxis en varias ciudades, pero también ha habido problemas legales. En California, desde julio de 2026, se pueden emitir avisos contra vehículos autónomos por infracciones, aunque la sanción real es la suspensión del permiso de operación. En Arizona y Texas, las leyes establecen que el sistema automatizado es el conductor a efectos legales, y las multas van al propietario o al titular de la autorización.
El futuro inmediato
Mientras tanto, Tesla prepara el lanzamiento de su Cybercab, un robotaxi sin volante que comenzará a producirse en Giga Texas. Una de las soluciones más curiosas es la iluminación LED frontal que proyecta un color personalizado para que el pasajero identifique su vehículo entre una flota. Waymo, por su parte, usa una pantalla en el techo con las iniciales del usuario. Estas innovaciones buscan resolver un problema práctico: cómo reconocer tu coche cuando no hay conductor.
La seguridad sigue siendo el argumento principal. Los sistemas autónomos prometen reducir los accidentes causados por errores humanos, que representan la mayoría de las muertes en carretera. En Europa, se registraron 19.400 muertes en 2025, y Tesla insiste en que su tecnología puede prevenirlas. Pero la confianza del público y la claridad legal son esenciales para que la conducción autónoma se convierta en algo cotidiano.
En definitiva, la conducción autónoma está en un punto de inflexión. Los avances tecnológicos son reales, pero su despliegue depende de que los gobiernos, fabricantes y aseguradoras encuentren un terreno común. España y Europa tienen la oportunidad de liderar este cambio, siempre que la regulación acompañe a la innovación. El camino no será fácil, pero los primeros pasos ya se están dando.


