Joyas del motor olvidadas de la década de los noventa

Última actualización: 7 de agosto de 2026
Autor: pive3
  • Modelos como el Mercedes 500E y el Volvo 850R demuestran que la potencia podía esconderse en carrocerías discretas.
  • La industria japonesa experimentó con motores V6 compactos y tracciones avanzadas en modelos como el Mitsubishi 3000GT y el Mazda MX-3.
  • Exóticos extremadamente raros como el Tatra MTX V8 o el De Tomaso Guarà representan la exclusividad técnica de la época.

Coches olvidados de los 90

Cuando echamos la vista atrás, solemos pensar que los noventa fueron la era del grunge, los primeros pasos de internet y las consolas de 16 bits. Pero si nos metemos en el garaje, nos damos cuenta de que en el mundo del motor ocurrió una auténtica revolución: pasamos de esos diseños cuadrados y toscos a siluetas mucho más aerodinámicas, mientras que la inyección electrónica se convirtió en el estándar y los coches dejaron de romperse cada dos por tres.

Lo curioso es que, mientras algunos modelos se vendían como churros, hubo un montón de joyas técnicas que se quedaron en el camino. Ya fuera por culpa de una mala estrategia de marketing, unos costes de producción disparatados o simplemente mala suerte, muchos vehículos increíbles acabaron enterrados bajo el polvo del olvido. Vamos a rescatar esas máquinas que, sinceramente, se merecen que hablemos de ellas hoy en día.

Berlinas con alma de deportivo y sorpresas ejecutivas

Coches olvidados de los 90

Hay coches que parecen aburridos a primera vista, pero que llevan un secreto bajo el capó. El Mercedes 500E es el ejemplo perfecto: un sedán W124 que parecía el coche de un empresario, pero que en realidad fue ensamblado por Porsche. Montaba un V8 de 5.0 litros con 322 caballos y una carrocería ensanchada que lo hacía único. Aunque solo hubo unos 10.479 ejemplares, su valor ha subido tanto que algunos han llegado a alcanzar los 37.700 euros en subasta, aunque siempre ha vivido eclipsado por el BMW M5.

Por otro lado, Italia nos regaló el Alfa Romeo 164, especialmente en sus variantes Quadrifoglio Verde y Q4. Esta última, con tracción integral y un motor turbo de 2.0 litros que entregaba 232 CV, puso muy nerviosos a los alemanes, aunque no acabó siendo el éxito de ventas que esperaba la marca. Años más tarde, Honda lanzó el Accord Type-R en 1998, una berlina deportiva con motor VTEC de 2.2 litros y 220 CV que ofrecía un rendimiento brutal, pero que terminó desapareciendo de varios mercados rápidamente.

El sueño japonés: turbo, tracción y ligereza

Coches olvidados de los 90

Japón se volvió loco en los 90 experimentando con todo lo que podían. El Mitsubishi 3000GT era el buque insignia, un V6 de 3.0 litros con 282 caballos en Europa que era una bestia tecnológica, pero resultó ser tan complejo y caro de fabricar que acabó desapareciendo sin dejar un heredero directo. Luego tenemos el Honda Del Sol, que con su techo rígido eléctrico era una maravilla de ligereza, aunque nunca pudo quitarle el trono al omnipresente Mazda MX-5.

Hablando de Mazda, el MX-3 era una auténtica rareza con un motor V6 de solo 1.8 litros y un sistema de cuatro ruedas directrices pasivas, una sofisticación que pasó desapercibida frente a su hermano menor. También debemos recordar el Nissan 100NX, un coche con un chasis rígido de menos de una tonelada y motor 2.0 que era una delicia en carretera, pero que no llegó a las cifras de ventas esperadas.

Rarezas europeas y deportivos que desafiaron la lógica

Coches olvidados de los 90

En Europa también hubo experimentos arriesgados. El Lotus Elan M100 rompió moldes al montar tracción delantera y un motor turbo de 1.6 litros. Era rapidísimo en trayectos cortos, pero los puristas de Lotus, que solo querían propulsión trasera, no lo perdonaron, limitando su producción a 4.700 unidades. Mientras tanto, Porsche intentaba cerrar la etapa de los transaxle con el Porsche 968, que aunque tenía 237 caballos, no convenció a los fans que ya pedían a gritos un motor central.

Si buscamos algo más disruptivo, el Volvo 850R es una leyenda: una carrocería familiar que escondía un motor turbo de 2.3 litros y 247 caballos, capaz de bajar de los 7 segundos en el 0 a 100 km/h. En la otra punta del espectro estaba el Citroën AX GTI, que con menos de 800 kilos y 99 caballos daba lecciones de agilidad a coches mucho más potentes, antes de que el Saxo lo borrara del mapa.

Exóticos y piezas de museo casi imposibles de ver

Coches olvidados de los 90

Hay vehículos que rozan la exclusividad absoluta. El De Tomaso Guarà es una joya con carrocería de kevlar y fibra de vidrio, chasis de aluminio y un V8 de BMW que daba unos 300 CV; solo existen 52 unidades. En una línea similar está el Shelby Series 1, un deportivo con 320 CV que aceleraba de 0 a 100 en solo 4,4 segundos, pero que solo contó con 249 ejemplares.

Y si hablamos de cosas realmente extrañas, el Tatra MTX V8 es el rey. Este deportivo checo es prácticamente un unicornio, ya que solo se fabricaron 4 unidades debido a que un incendio acabó con la planta de producción. Es, sin duda, uno de los tesoros más olvidados de la década.

La historia de estos coches nos enseña que la innovación a veces llega demasiado pronto o es demasiado cara para el bolsillo del consumidor medio. Hoy en día, el mercado de coleccionistas está empezando a valorar estas apuestas arriesgadas y tecnología punta, haciendo que modelos infravalorados como el Suzuki X-90 o el Volvo 850R empiecen a ser buscados por aquellos que huyen de lo convencional y buscan una experiencia de conducción auténtica.