- Instalación de sistemas de baterías en las fotovoltaicas Alcochete I y Algeruz II, en el distrito portugués de Setúbal.
- Capacidad de 100 y 80 MWh y potencia de 25 y 20 MW, suficientes para alimentar más de 10.000 hogares durante cuatro horas sin emisiones.
- Refuerzo del liderazgo de Iberdrola en almacenamiento en la Península Ibérica, con 4.500 MW de bombeo hidroeléctrico y proyectos híbridos.
- Impulso a la economía local con la movilización de unos 100 trabajadores y respaldo del Plan de Recuperación y Resiliencia de Portugal.

La apuesta por el almacenamiento energético con baterías en proyectos solares da un nuevo paso adelante en Portugal de la mano de Iberdrola. La compañía ha incorporado sistemas de almacenamiento en dos de sus plantas fotovoltaicas en el país luso, lo que permite sacar más partido a la generación renovable y ofrecer una energía más estable en el tiempo.
Estas actuaciones se enmarcan en el impulso a la descarbonización y a la integración de renovables en la Península Ibérica, con especial foco en la región de Setúbal. Más allá de la vertiente tecnológica, los proyectos están concebidos para generar actividad económica en el entorno y consolidar la posición del grupo como actor relevante en soluciones de flexibilidad de la red en Europa.
Dos plantas solares en Setúbal con nuevas baterías de gran capacidad
La iniciativa se centra en las instalaciones fotovoltaicas Alcochete I y Algeruz II, situadas en el distrito de Setúbal. En estas plantas se han integrado sistemas de baterías que permiten almacenar parte de la electricidad producida en las horas de mayor radiación solar para liberarla posteriormente cuando la demanda lo requiere.
En términos técnicos, los proyectos incorporan dos sistemas de almacenamiento diferenciados: uno con 100 megavatios hora (MWh) de capacidad y 25 megavatios (MW) de potencia de inyección, y otro con 80 MWh de capacidad y 20 MW de potencia. Esta combinación hace posible gestionar de manera más flexible la energía renovable generada en ambos emplazamientos.
Gracias a estas características, las baterías podrán suministrar electricidad durante aproximadamente cuatro horas a más de 10.000 hogares, manteniendo un suministro libre de emisiones de CO2 en ese periodo. Este tipo de soluciones se considera clave para acompañar el crecimiento de la fotovoltaica en Portugal y en el conjunto de Europa.
Al permitir desplazar la energía producida a las franjas horarias más adecuadas, el almacenamiento contribuye no solo a mejorar la seguridad de suministro, sino también a optimizar el uso de la red y a minimizar vertidos de energía renovable en momentos de baja demanda o saturación de infraestructuras.
El proyecto se ha diseñado para funcionar de manera coordinada con las plantas solares existentes, de forma que la integración entre generación fotovoltaica y sistemas de baterías se realice de manera automatizada y con capacidad de respuesta rápida frente a las necesidades del sistema eléctrico nacional portugués.
Refuerzo del liderazgo de Iberdrola en almacenamiento en la Península Ibérica
Con la incorporación de estas baterías, Iberdrola consolida su papel como uno de los operadores de referencia en almacenamiento energético en la Península Ibérica. La compañía ya disponía de una amplia base de activos de almacenamiento asociado a centrales hidroeléctricas de bombeo y ahora acelera la incorporación de tecnología de baterías en proyectos solares.
En el ámbito hidroeléctrico, el grupo cuenta con alrededor de 4.500 MW de capacidad de almacenamiento por bombeo en España y Portugal. Esta tecnología permite bombear agua a embalses superiores en momentos de baja demanda para turbinarla cuando el sistema lo necesita, actuando como una gran batería a escala de red.
La firma también opera y desarrolla proyectos híbridos que combinan energía solar y eólica, especialmente en el mercado ibérico, con el objetivo de suavizar la variabilidad de la generación y mejorar el factor de utilización de las infraestructuras de red existentes.
Entre los ejemplos más representativos figura el complejo hidroeléctrico de Tâmega, considerado una de las mayores «baterías naturales» de Europa. Este sistema se ve reforzado con parques eólicos híbridos en construcción, lo que permite integrar distintas tecnologías renovables bajo una misma operación coordinada.
El despliegue de soluciones con baterías en Alcochete I y Algeruz II se suma a una cartera creciente de proyectos de almacenamiento en Portugal y España, alineada con la estrategia europea de transición energética y reducción de emisiones. La combinación de almacenamiento a corto plazo (baterías) y a largo plazo (bombeo hidroeléctrico) se perfila como una de las claves para alcanzar los objetivos climáticos fijados a nivel comunitario.
Impacto económico y empleo en el distrito de Setúbal
Además de sus implicaciones energéticas, los nuevos sistemas de almacenamiento tienen un efecto directo sobre la economía local del distrito de Setúbal. La construcción, instalación y puesta en marcha de las baterías supone movilizar recursos técnicos y humanos de alto nivel durante las fases más intensas del proyecto.
La compañía calcula que la ejecución de estas actuaciones requerirá la participación de alrededor de 100 trabajadores en los picos de actividad, lo que incluye personal especializado en energías renovables, técnicos de montaje y equipos de ingeniería y obra civil. Esta demanda laboral actúa como un impulso adicional para el tejido productivo de la zona.
En términos de contratación, se prevé una importante carga de trabajo ligada a la ingeniería, la construcción civil, el montaje electrotécnico y la integración de sistemas de baterías. Este tipo de proyectos suele apoyarse en empresas auxiliares locales y regionales, generando una cadena de valor que se extiende más allá de la propia planta.
El desarrollo de las instalaciones también contribuye a la adquisición de nuevas competencias técnicas vinculadas a la transición energética, favoreciendo la especialización de profesionales y empresas en tecnologías de almacenamiento, electrónica de potencia y gestión avanzada de redes eléctricas.
En paralelo, la presencia de infraestructuras renovables y de almacenamiento de última generación puede actuar como elemento tractor para futuras inversiones industriales y energéticas en Setúbal, reforzando la posición del distrito portugués dentro del mapa de la transición verde en el sur de Europa.
Almacenamiento para una red más flexible y menos dependiente de combustibles fósiles
Uno de los objetivos centrales de estos proyectos es convertir la producción variable de las fuentes renovables en una energía más firme y gestionable. La generación solar y eólica depende de las condiciones meteorológicas y no siempre coincide con los momentos de mayor consumo, lo que puede generar desequilibrios en la red si no se cuenta con soluciones adecuadas.
Los sistemas de baterías instalados en Alcochete I y Algeruz II permiten almacenar la energía producida cuando el sol brilla con más intensidad y liberarla cuando la demanda es superior o cuando la producción renovable es menor. Esto facilita una integración más elevada de energías limpias en el sistema eléctrico nacional portugués.
Al reducir la necesidad de recurrir a centrales térmicas convencionales en los momentos de punta de demanda, el almacenamiento contribuye a disminuir la dependencia de combustibles fósiles como el gas, lo que redunda en menores emisiones y una mayor estabilidad para los consumidores.
Otro efecto relevante es la mejora en la competitividad de la factura energética. Al poder desplazar la energía renovable a las horas en las que el precio de la electricidad es más elevado, las baterías ayudan a contener costes y a aprovechar mejor los recursos generados por las plantas solares.
En el plano técnico, estas soluciones aportan una mayor flexibilidad al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Portugal, ofreciendo capacidad de respuesta rápida ante variaciones bruscas de la demanda o de la generación. Esto resulta especialmente relevante en un contexto europeo en el que la penetración de renovables no deja de aumentar año tras año.
Respaldo del Plan de Recuperación portugués y conexión con la subasta solar de 2019
Los proyectos de almacenamiento en Alcochete I y Algeruz II han sido reconocidos en el marco del concurso «Flexibilidad y Almacenamiento de la Red», un mecanismo impulsado para incentivar este tipo de soluciones en Portugal. Esta iniciativa cuenta con financiación del Plan de Recuperación y Resiliencia del país, diseñado para modernizar infraestructuras clave tras la pandemia.
El objetivo de este programa es acelerar la implementación de sistemas de almacenamiento en el SEN portugués, reforzando la seguridad de suministro y facilitando la integración masiva de generación renovable en los próximos años. La selección de estos proyectos evidencia la relevancia estratégica que las autoridades otorgan al almacenamiento con baterías.
La instalación de las nuevas baterías se suma, además, a los activos que Iberdrola obtuvo en la subasta solar de 2019 en Portugal. En aquel proceso competitivo, la compañía se aseguró distintos lotes que en conjunto suponen 185 MW de potencia instalada y una producción anual superior a los 300 GWh procedentes de energía solar.
Dentro de este paquete de proyectos figura la Central Eléctrica de Carregado, con 62 MW, que completó el ciclo de los siete lotes adjudicados a la empresa en dicha subasta. Todos estos proyectos tenían como condición entrar en funcionamiento antes de 2025, un calendario que la compañía ha ido cumpliendo de forma escalonada.
La energética, presidida por Ignacio Sánchez Galán, ha combinado en estos desarrollos la instalación de plantas solares con la incorporación progresiva de sistemas de almacenamiento, tanto de baterías como de bombeo, reforzando el valor de los activos adjudicados en la subasta y alineándolos con las prioridades climáticas de la Unión Europea.
Esta estrategia de sumar baterías a las instalaciones solares se percibe como un paso natural para incrementar la rentabilidad y la utilidad de los proyectos fotovoltaicos, al mismo tiempo que se ofrece al sistema eléctrico un recurso adicional para gestionar picos de demanda, equilibrios de red y reservas rápidas.
El conjunto de actuaciones en Alcochete I, Algeruz II y el resto de proyectos adjudicados configura un ecosistema renovable y de almacenamiento en Portugal que sitúa al país en una posición destacada dentro del avance europeo hacia un modelo energético bajo en carbono.
La combinación de plantas solares, baterías de gran capacidad, bombeo hidroeléctrico y proyectos híbridos con eólica muestra cómo el almacenamiento se está convirtiendo en una pieza central para aprovechar al máximo el potencial renovable de la Península Ibérica, rebajando la exposición a los combustibles fósiles y aportando mayor estabilidad a consumidores y empresas.