- Recalibración de la suspensión activa que reduce el balanceo de la carrocería en un 10%.
- Optimización de la transmisión F1 DCT para cambios más rápidos y agresivos sobre las 5.500 rpm.
- Mejoras en la experiencia sonora del V12 y detalles estéticos exclusivos en carbono y negro mate.
- Programa de mantenimiento Genuine Maintenance extendido a siete años para garantizar la fiabilidad.

Cuando se trata de coches de lujo, hay clientes que simplemente no se conforman con lo estándar y siempre piden un pellizco más de adrenalina. Ferrari, consciente de esto, ha decidido escuchar a sus propietarios y lanzar una configuración opcional que lleva la deportividad de su primer vehículo de cuatro puertas a un nivel superior. No estamos ante un modelo nuevo desde cero, sino ante una puesta a punto quirúrgica diseñada para quienes buscan sensaciones más intensas sin renunciar a la practicidad de un coche diario.
Este paquete, bautizado como Handling Speciale, es básicamente una declaración de intenciones de Maranello: demostrar que un vehículo de este volumen puede comportarse con la agilidad de un superdeportivo. Se ha trabajado profundamente en la tríada de chasis, electrónica y estética para lograr que el Purosangue sea más incisivo, respondiendo con una precisión asombrosa a cada movimiento del volante, eliminando esa sensación de pesadez que a veces acecha a los SUV de altas prestaciones.
Un chasis que desafía las leyes de la física
El corazón dinámico de esta versión reside en una recalibración exhaustiva de su sofisticado sistema de suspensión. El Purosangue ya venía equipado con unos amortiguadores Multimatic True Active Spool Valve, que utilizan motores eléctricos y actuadores de 48 voltios para anticiparse a las fuerzas en lugar de limitarse a reaccionar. Con la firma Handling Speciale, este sistema se ajusta para reducir los movimientos de la carrocería en un 10%, lo que se traduce en una sensación mucho más compacta y controlada.
Esta mejora es especialmente notable cuando el conductor se enfrenta a cambios rápidos de dirección o curvas sucesivas, donde la transferencia de pesos suele ser la mayor debilidad. Gracias a este ajuste, el coche se siente más directo y fiel a las órdenes del volante, permitiendo que la arquitectura transaxle (motor V12 delantero-central y caja de cambios trasera) brinde un equilibrio casi perfecto, con un reparto de pesos del 49% delante y 51% detrás.
Para complementar este comportamiento, el vehículo mantiene la dirección independiente en las cuatro ruedas y el sensor dinámico del chasis de 6 vías, asegurando que la tracción integral 4RM-S trabaje en armonía con la nueva configuración. El resultado es un coche que, a pesar de sus más de dos toneladas de peso en seco, se mueve con una soltura que recuerda a los modelos de motor central de la casa italiana.
Potencia V12 con un carácter más agresivo

Bajo el capó no se han tocado las cifras brutas, pues el majestuoso motor V12 atmosférico de 6.5 litros sigue entregando sus 725 CV a 7.750 rpm. Sin embargo, la magia del Handling Speciale está en cómo se entrega esa potencia. Se ha rediseñado la estrategia de la caja de cambios F1 DCT de ocho relaciones, haciendo que las transiciones sean mucho más decididas y rápidas, especialmente cuando se utilizan los modos Race y ESC-Off del Manettino.
Si te gusta llevar el motor al límite, notarás que a partir de las 5.500 revoluciones el empuje es mucho más contundente. El sistema ahora prioriza una entrega de potencia más directa, eliminando cualquier rastro de suavidad excesiva en favor de una conexión mecánica más bruta y emocionante. Es esa «mala leche» contenida que solo aflora cuando el conductor decide apretar el acelerador a fondo en una carretera revirada.
Y como no sería un Ferrari si no emocionara el oído, se ha optimizado la experiencia sonora dentro del habitáculo. El sonido del V12 es ahora más pronunciado y visceral, especialmente en el momento del arranque y durante las aceleraciones fuertes. Esta mejora auditiva subraya la pureza del motor atmosférico, asegurando que quien viaje a bordo sea plenamente consciente de la potencia que lleva bajo el capó.
Estética sofisticada y mantenimiento premium

Visualmente, el Purosangue Handling Speciale no cambia sus dimensiones (casi 5 metros de largo), pero añade detalles que delatan su naturaleza más deportiva. Destacan las llantas de diseño exclusivo con un acabado diamantado y los protectores laterales fabricados en fibra de carbono que le dan un aire más técnico. En la parte trasera, el emblema del Cavallino Rampante y las salidas de escape adoptan un tono negro mate y satinado, reforzando su agresividad.
En el interior, la exclusividad se sella con una placa dedicada que identifica la versión, recordando al dueño que conduce la configuración de chasis más refinada hasta la fecha. A pesar de todo este enfoque deportivo, el coche no sacrifica su funcionalidad diaria, manteniendo el espacio para cuatro adultos y un maletero de 473 litros, lo que lo convierte en el Ferrari más versátil de la historia.
Para cerrar el paquete con broche de oro, Ferrari incluye el programa Genuine Maintenance. Se trata de un servicio que cubre el mantenimiento ordinario durante los primeros siete años de vida del coche. Este plan implica revisiones cada 20.000 kilómetros o anualmente, utilizando recambios originales y la supervisión de técnicos formados en el Ferrari Training Centre de Maranello, lo que garantiza que el vehículo conserve sus prestaciones óptimas y un alto valor de reventa.
La combinación de una suspensión activa más rígida, una electrónica de cambios optimizada para altas revoluciones y un diseño más oscuro convierte a esta configuración en la opción ideal para quienes no quieren elegir entre comodidad y rendimiento. El Purosangue Handling Speciale logra que la versatilidad de un cuatro plazas conviva con la precisión de un deportivo, manteniendo la esencia emocional de la marca italiana en cada kilómetro recorrido.
