- Aprovecha el día, la hora y la forma de repostar para exprimir cada litro y reducir el coste directo en el surtidor.
- Compara precios entre gasolineras, prioriza low cost y usa apps y programas de fidelización con descuentos por litro.
- Escoge tarjetas sin comisiones y con pago a fin de mes que ofrezcan devolución en gasolina sin que los intereses se coman el ahorro.
- Ten en cuenta las rebajas de impuestos y ayudas públicas, que pueden abaratar notablemente el precio final de los combustibles.
Subes al coche, conduces hasta la estación de servicio, dices al empleado cuánto quieres echar, pagas y llenas el depósito. Es un gesto tan rutinario que casi siempre lo hacemos en piloto automático, sin plantearnos que, con pequeños cambios, podríamos gastar bastante menos en combustible cada mes.
La realidad es que hay muchos factores que influyen en cuánto pagas por la bencina: el día de la semana, la temperatura, la forma de repostar, la gasolinera que eliges, las tarjetas que usas para pagar e incluso las decisiones del Gobierno sobre impuestos. Si combinas bien todas esas piezas, puedes recortar el coste anual de carburante de forma muy notable.
Contexto: por qué la bencina está tan cara
En los últimos años el precio de la gasolina y del diésel se ha disparado. En España, el gasto medio anual en combustible por conductor ronda los 1.200 euros, pero para quien usa el coche a diario o hace muchos kilómetros, esa cifra se queda corta. La invasión de Ucrania, la inestabilidad en Oriente Próximo y los recortes de producción de países como Arabia Saudí y Rusia han empujado al alza la cotización del petróleo.
Según los boletines petroleros europeos más recientes, la gasolina se mueve en torno a 1,73-1,75 €/l y el diésel cerca de 1,86 €/l en España, con picos aún mayores en momentos de tensión geopolítica. Frente a 2020, los carburantes han llegado a duplicar su precio en algunos meses, lo que ha convertido el llenado del depósito (más de 80 euros de media) en un auténtico varapalo para muchos bolsillos.
Si miramos la evolución mensual de los últimos años, se aprecia una tendencia de subida prácticamente constante a partir de 2021, con meses donde tanto gasolina como diésel han batido récords. Esta escalada ha obligado a muchos conductores a plantearse seriamente cómo reducir el coste de cada repostaje, porque, literalmente, cada litro cuenta.
Para mitigar el golpe, el Gobierno ha recurrido varias veces a rebajas fiscales y ayudas directas: reducción del IVA de los combustibles del 21% al 10%, bajada del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la UE y descuentos específicos de 20 céntimos por litro para transportistas y profesionales que usan gasóleo. Estas medidas han supuesto, según los cálculos oficiales, ahorros de entre 12 y casi 20 euros por depósito de 55 litros, dependiendo del carburante.
Ahora bien, aunque la fiscalidad alivie parte del problema, el resto del ahorro depende de tu forma de repostar y de las herramientas que uses al pagar. Ahí es donde tú puedes marcar la diferencia todos los meses.
Trucos prácticos para pagar menos en cada repostaje
No basta con “echar lo justo” o aguantar más días sin ir a la gasolinera. Hay una serie de hábitos muy concretos que, sumados, pueden reducir hasta un 20% lo que gastas cada vez que llenas el depósito. Muchos de ellos tienen explicación física o económica, no son supersticiones.
1. Repostar a primera hora del día
Puede sonar raro, pero el momento del día en el que echas combustible importa. La gasolina y el diésel son líquidos cuyo volumen se expande con el calor. Los depósitos de las gasolineras están enterrados y bien aislados, pero aun así la temperatura ambiente acaba influyendo, sobre todo en jornadas de mucho calor.
Si repostas a primera hora de la mañana, cuando el suelo y el entorno están más fríos, la densidad del carburante es algo mayor: por el mismo volumen medido por el surtidor, te llevas ligeramente más energía en cada litro que si lo haces en pleno mediodía con temperaturas altas. El efecto no es gigantesco, pero sumado a lo largo del año ayuda a rascar unos euros.
2. No aprietes la manilla del surtidor al máximo
Otro truco sencillo: evita apretar la maneta del surtidor hasta el fondo. Cuando dejas que el combustible salga a toda velocidad se genera más turbulencia y vapor dentro del conducto y del depósito. Eso hace que el sistema de recuperación de vapores trabaje más y que el llenado sea algo menos eficiente.
Si mantienes la manilla en un punto intermedio, el flujo es más suave y se forma menos vapor, con lo que la cantidad de combustible líquido que realmente entra en tu depósito es algo mayor para el mismo importe pagado. Te lleva unos segundos más, pero a cambio optimizas mejor cada euro.
3. Elegir bien el día de la semana
Las estadísticas de precios semanales muestran que no todos los días cuestan lo mismo los carburantes. En España, los lunes suelen ser los días con precios más bajos, mientras que el sábado acostumbra a ser el más caro. La razón está en cómo funcionan los ajustes de precios de las petroleras y en la demanda de fin de semana.
Si puedes organizarte, procura llenar el depósito a principios de semana, especialmente el lunes, y evita, en la medida de lo posible, dejarlo para el sábado. El ahorro por litro puede ser de varios céntimos, que en un depósito completo se traducen en varios euros sin hacer nada más que cambiar el día de visita a la gasolinera.
4. No dejes que el depósito baje de la mitad
Hay un consejo clásico: no apurar hasta la reserva para evitar que los sedimentos acumulados en el fondo del depósito terminen en el sistema de inyección. A eso se suma otro factor: la gasolina se evapora con bastante facilidad. Cuanto más hueco de aire hay en el depósito, más espacio tiene para evaporarse.
Si mantienes habitualmente el depósito por encima de la mitad, reduces la proporción de aire y, con ello, la evaporación del combustible. Puede parecer un detalle mínimo, pero combinado con el resto de hábitos, ayuda a que lo que pagas en el surtidor termine usándose realmente en mover el coche.
5. Evita repostar en operaciones salida y puentes
Los días previos a grandes desplazamientos vacacionales (operaciones salida, puentes largos, Semana Santa, etc.) la demanda de combustible se dispara. Es habitual que los precios suban justo antes de esos picos, aprovechando que muchos conductores no tienen margen de maniobra y están obligados a llenar el depósito para viajar.
Por eso, siempre que sea posible, llena el depósito con varios días de antelación respecto a la fecha de salida. Durante el viaje intenta evitar repostar en mitad de la operación salida y, si puedes, espera a la vuelta o a zonas menos tensionadas.
6. Huye de las estaciones de servicio de autopista
La comodidad se paga. Las gasolineras situadas en autopistas y autovías suelen tener precios más altos que las estaciones en zonas urbanas o polígonos, porque captan a conductores con poca alternativa inmediata. Cuando te estás quedando sin combustible, paras en la primera que ves… y eso las empresas lo saben.
Planificando un mínimo el viaje puedes salirte un par de kilómetros a una gasolinera de pueblo o de área comercial donde el precio por litro sea sensiblemente más bajo. En algunos casos, la diferencia puede rondar los 10-15 céntimos por litro, que en un repostaje completo ya es una cifra respetable.
7. Evita los días de más calor
Al igual que ocurre con la recomendación de ir a repostar por la mañana, las jornadas de calor extremo no son las mejores aliadas del ahorro. A mayor temperatura ambiente, más se expande el combustible y más difícil es que el sistema de suministro y medición del surtidor trabaje en condiciones óptimas.
Cuando puedas elegir, intenta repostar en días templados o en las horas menos calurosas. No se trata de obsesionarse, pero si puedes evitar llenar el depósito a pleno sol un día de ola de calor, mejor para tu bolsillo.
8. Aprovecha los programas de fidelización y descuentos directos
Muchas compañías de carburantes utilizan los descuentos como gancho comercial. Los programas de puntos, apps y tarjetas de cliente permiten recortar varios céntimos por litro de forma bastante sencilla, siempre que lleves un mínimo control.
Algunos ejemplos destacados son:
- Repsol ha lanzado campañas con hasta 30-40 céntimos de descuento por litro combinando la bonificación del Gobierno con sus propias promociones para usuarios de la app Waylet o clientes de empresas (Solred).
- Cepsa (ahora Moeve) ofrece rebajas de hasta 15 céntimos por litro a través de la tarjeta Mastercard Moeve Gow de Bankinter Consumer Finance, además de descuentos en recargas eléctricas e incluso en lavados y compras en tienda.
- Galp cuenta con la tarjeta Mundo Galp y también participa en promociones como sorteos de combustible, con premios de 1.000 euros en carburante para los ganadores.
- BP dispone de programas de fidelización propios que pueden llegar a ofrecer descuentos de 20 céntimos por litro para socios registrados.
La clave es que no te limites a repostar “donde pille” sin fijarte en las promociones vigentes. Un simple alta en una app o un registro en un club de clientes puede significar un ahorro fijo cada vez que llenas el depósito.
Gasolineras low cost, apps y comparadores: el mapa del ahorro
Más allá de los trucos físicos al repostar, una de las herramientas más potentes que tienes es elegir bien en qué estación de servicio paras. Entre una gasolinera low cost y otra de marca tradicional pueden llegar a existir diferencias de hasta 30 céntimos por litro.
Muchas de las estaciones más baratas suelen estar vinculadas a grandes superficies o cadenas de supermercados. Estas empresas pueden ajustar márgenes porque buscan que, ya que vas a echar gasolina, aproveches para hacer la compra. Para ti, eso se traduce en precios muy competitivos sin renunciar a la calidad exigida por ley.
Hoy en día no hace falta recorrerse media ciudad en busca de la mejor tarifa. Con el propio Google Maps puedes ver los precios actualizados de las gasolineras cercanas: basta con escribir “gasolinera” en el buscador y revisar en la parte inferior del mapa el listado con importes por litro.
También existen aplicaciones y comparadores específicos que se nutren de los datos que actualizan las estaciones y de los boletines oficiales. Si te acostumbras a echar un vistazo antes de salir, puedes elegir la opción más barata en tu zona o en tu ruta habitual sin apenas esfuerzo.
Eso sí, conviene equilibrar el ahorro con el sentido común: no merece la pena hacer 20 km extra para ahorrar un céntimo por litro. El objetivo es aprovechar las ofertas que te pillan razonablemente a mano o que encajan con tus trayectos del día a día.
Descuentos con tarjetas y bancos: sacar partido al pago
Una de las formas más eficaces de pagar menos por la bencina es aprovechar las tarjetas que devuelven parte del gasto en combustible. Hay decenas de productos de bancos y financieras que ofrecen descuentos directos o cashback en gasolineras concretas.
Entre las más interesantes destacan:
Tarjeta Mastercard Moeve Gow de Bankinter Consumer Finance
Es una tarjeta de crédito gratuita que no exige cambiar de banco ni abrir cuenta nueva, aunque sí hacerse miembro del Club Moeve (antes Cepsa, registro gratuito). Sus principales ventajas son:
- Hasta 15 céntimos de descuento por litro repostado en estaciones Moeve (Cepsa).
- Rebaja de 7 céntimos por kWh en recargas eléctricas.
- Descuento de 8 céntimos por cada euro gastado en tienda o lavados automáticos.
- Sin comisión de mantenimiento.
La mejor forma de usarla es con el pago a fin de mes (0% TIN y 0% TAE). Si optas por el pago aplazado, los intereses se comen buena parte del ahorro en gasolina y deja de ser tan atractiva.
Tarjeta Pass Carrefour
La Pass de Carrefour funciona también como tarjeta de crédito gratuita, sin necesidad de cambiar de banco. Es especialmente interesante si ya haces la compra en Carrefour, porque el descuento se acumula en forma de ChequeAhorro.
- 8% de descuento en carburantes repostados en gasolineras Carrefour.
- 4% de descuento en estaciones de servicio Moeve (Cepsa).
- El dinero se acumula como ChequeAhorro para gastar en supermercados del grupo.
De nuevo, el uso óptimo es con pago a fin de mes, evitando el pago aplazado para no añadir intereses que resten atractivo al descuento.
Visa Oro de ABANCA
En este caso hablamos de una tarjeta de crédito con una cuota anual de 75 euros, pensada para quienes repostan con mucha frecuencia en gasolineras Galp. Sus ventajas son:
- 5% de descuento directo en estaciones Galp adheridas, hasta 600 euros de gasto mensual en carburante.
- 2% de descuento en otras gasolineras, siempre que realices al menos cinco pagos mensuales con la tarjeta en otros comercios.
A cambio, exige abrir la Cuenta Clara de ABANCA y domiciliar la nómina. Al tener comisión anual, solo compensa si tu gasto en combustible es realmente elevado o si valoras otras ventajas adicionales de la tarjeta.
Tarjeta Repsol Más Visa Débito de BBVA
Para quienes llenan el depósito sobre todo en Repsol, Campsa o Petronor, esta tarjeta de débito de BBVA ofrece descuentos directos por litro. Suele estar empatada en atractividad con productos similares de otras entidades (como Ibercaja, en versión crédito).
- 3-5 céntimos de descuento por litro, según el tipo de carburante (estándar o premium).
- 2 céntimos adicionales por litro si alcanzas un mínimo de 250 litros por trimestre, devueltos como cheque carburante.
Tarjetas ligadas a marcas de coche y otras redes
Hay además tarjetas vinculadas a fabricantes de automóviles (Dacia, Renault, Nissan, etc.) comercializadas por Bankinter Consumer Finance, que ofrecen pequeños descuentos en determinadas redes de gasolineras (por ejemplo, 0,3% de devolución en BP) o mejoras si usas el pago aplazado. En estos casos es especialmente importante calcular bien:
- El tipo de interés (TIN/TAE) del pago aplazado, que puede superar el 20%.
- El límite máximo de bonificación mensual que aplica cada tarjeta.
- Si la devolución es directa en el precio, en cuenta, en cheque o en línea de crédito.
En general, las mejores opciones son las que no tienen comisión anual y permiten pagar a fin de mes sin intereses, de forma que el descuento en gasolina sea neto, sin trampas.
Promociones especiales y formas alternativas de ahorrar
Además de los descuentos habituales, cada cierto tiempo surgen campañas puntuales que permiten pagar menos por la bencina, ya sea por acuerdos entre grandes superficies y petroleras o por sorteos y acciones de marketing.
Un ejemplo reciente es la alianza entre Carrefour y Moeve Gow, que permite a los socios del Club Carrefour acumular 7 céntimos por litro en el ChequeAhorro al repostar en estaciones Cepsa/Moeve adheridas, mientras que los usuarios de Moeve Gow suman 5 céntimos por litro adicionales en saldo en la plataforma. El resultado es un ahorro combinado de hasta 12 céntimos por litro, sin consumo mínimo y solo identificándote correctamente al pagar.
También hay promociones más llamativas, como sorteos de combustible por valor de 1.000 euros organizados por entidades como el RACE. Suelen funcionar mediante formularios donde debes facilitar nombre, apellidos y teléfono, datos que se incorporan a bases comerciales. No dejan de ser una forma de marketing, pero, si te toca, cubren una buena parte del gasto anual en gasolina.
Otra propuesta curiosa es la iniciativa de Repsol para que lleves tu aceite de cocina usado a determinadas estaciones de servicio (por ejemplo, en Madrid y Galicia). A cambio, ingresan saldo en tu cuenta Waylet que luego puedes utilizar para pagar menos en combustible. Solo tienes que entregar el aceite en botellas de plástico transparente de hasta 5 litros, con tapón, al personal de la estación.
A partir de ahí, la compañía transforma ese aceite usado en combustibles renovables con cero emisiones netas. Tú ganas un descuento y, de paso, contribuyes a una gestión más sostenible de residuos. Es una fórmula de economía circular que mezcla ahorro y respeto al medioambiente.
Lo que hace el Gobierno: impuestos, IVA e incentivos
Además de lo que hagas tú como conductor, una parte del precio de la bencina depende directamente de la política fiscal. Los impuestos suponen aproximadamente la mitad del importe final de cada litro de gasolina o diésel, de modo que cualquier cambio legal se nota de inmediato en el surtidor.
En respuesta a la guerra en Irán, al bloqueo del Estrecho de Ormuz y a la escalada del Brent por encima de los 100 dólares, el Gobierno español ha aprobado varios Reales Decretos-ley con un objetivo claro: abaratar los combustibles y contener la inflación. Entre las medidas más relevantes están:
- Reducción del IVA de la gasolina, el diésel y otros hidrocarburos al 10% (en lugar del 21% habitual), con un ahorro estimado para los consumidores de más de 500 millones de euros.
- Bajada del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la normativa europea para gasóleo, gasolina sin plomo, fuelóleo, GLP, gas natural y queroseno, con un impacto añadido de más de 650 millones de euros en favor de ciudadanos y empresas.
- Ayuda específica de 20 céntimos por litro de gasóleo profesional para transportistas, agricultores y otros sectores intensivos en combustible, abonada por la Agencia Tributaria y las haciendas forales.
Para que estas rebajas lleguen realmente al conductor, se ha insistido en el control de los márgenes de las petroleras, obligando a que reflejen la reducción impositiva en el precio final del surtidor. De lo contrario, el beneficio se quedaría en manos de las compañías y no en el bolsillo de los usuarios.
En paralelo a los carburantes, el Gobierno ha adoptado medidas sobre la factura eléctrica y la eficiencia energética que también influyen, a medio plazo, en cuánto dependemos del coche y del diésel o la gasolina:
- IVA reducido al 10% en la electricidad para la mayoría de hogares (menos de 10 kW de potencia), incluidos beneficiarios del bono social y vulnerables severos.
- Bajada del Impuesto Especial sobre la Electricidad del 5,1% al 0,5%.
- Suspensión temporal del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE).
Además, se han recuperado y ampliado deducciones en el IRPF por reformas de mejora energética en viviendas (reducción de demanda de calefacción o refrigeración), deducciones de hasta el 15% por compra de vehículos eléctricos enchufables (guía completa de los mejores coches) y libertad de amortización en el Impuesto de Sociedades para inversiones en puntos de recarga y autoconsumo renovable.
Incluso a nivel municipal se ha abierto la puerta a bonificaciones de hasta el 50% en el IBI y del 95% en el ICIO para instalaciones que aprovechen la energía solar o la energía ambiente. Todo este paquete persigue que, poco a poco, dependamos menos de los carburantes fósiles y, por tanto, del vaivén del precio de la bencina.
Con este cóctel de trucos al repostar, tarjetas con descuento, promociones y cambios fiscales, cualquier conductor tiene margen real para recortar lo que paga cada mes en gasolina o diésel. No se trata de una única solución milagrosa, sino de encadenar pequeñas decisiones inteligentes: ir a repostar el día adecuado y a la hora fresca, evitar autopistas, usar apps y tarjetas sin comisiones que devuelvan parte del gasto, aprovechar las rebajas impositivas y, cuando sea posible, apostar por opciones más eficientes y energías alternativas. Cuanto mejor combines todas esas piezas, menos notarás en tu bolsillo la próxima subida del combustible.

