- Carlos Sainz completa la primera vuelta real al circuito Madring, futura sede del Gran Premio de España de Fórmula 1 en Madrid.
- El trazado urbano-semipermanente de 5,4 km combina rectas muy largas, curvas ciegas y zonas técnicas de alta velocidad.
- La curva peraltada de La Monumental y las enlazadas de Valdebebas se perfilan como las zonas más espectaculares del circuito.
- Las obras avanzan en plazo y el circuito se prepara para su homologación por la FIA de cara a su estreno en el calendario mundial.

El regreso de la Fórmula 1 a la ciudad de Madrid ya no es solo un proyecto sobre plano ni un vídeo de simulación. Carlos Sainz ha sido el primer piloto en completar una vuelta completa al nuevo circuito Madring, el trazado que acogerá el Gran Premio de España y que se extiende alrededor de IFEMA y Valdebebas con una longitud de 5,4 kilómetros y 22 curvas.
El madrileño, embajador del proyecto y piloto de Williams, se ha puesto al volante de un deportivo de calle de altas prestaciones para estrenar el asfalto ya terminado en gran parte del recorrido. Su vuelta inaugural sirve como primera gran prueba sobre el terreno de un circuito que aspira a convertirse en una de las citas más llamativas del calendario mundial, tanto para los pilotos como para los aficionados europeos.
Un estreno simbólico para el Gran Premio de España en Madrid
La primera vuelta de Sainz al Madring tiene un fuerte componente simbólico: Madrid recupera un Gran Premio de F1 más de cuatro décadas después de la última carrera en el Jarama. El nuevo trazado urbano-semipermanente será sede del Gran Premio de España a partir de 2026, con una carrera programada para mediados de septiembre.
El circuito se ha diseñado integrando zonas permanentes y tramos urbanos alrededor del recinto ferial de IFEMA y el entorno de Valdebebas. Con 5,4 kilómetros de longitud y 22 curvas, el objetivo es ofrecer un recorrido rápido, técnico y visualmente muy potente en televisión, alejado de la imagen de circuito urbano estrecho y lento que suele asociarse a este tipo de diseños.
Según los responsables del proyecto, las obras avanzan conforme al calendario previsto y el Madring estará listo para ser entregado a la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) para su homologación. La fecha marcada es el 31 de mayo, un hito clave para confirmar definitivamente su incorporación estable al campeonato.
La figura de Carlos Sainz no es casual: además de ser el gran referente actual del automovilismo español, el piloto ha participado en distintas fases del diseño conceptual del trazado y ejerce de embajador oficial del circuito, poniendo voz y sensaciones a cada sector de la pista.
Un trazado híbrido: rápido, técnico y más fluido de lo previsto
Sainz define el Madring como un circuito “híbrido, técnico, rápido y sorprendente”. Tras probarlo en condiciones reales, el piloto ha insistido en que es más veloz de lo que dejaban intuir las simulaciones: la combinación de rectas largas, curvas enlazadas de alta velocidad y frenadas muy fuertes dará mucho margen al espectáculo.
La vuelta arranca con la curva 1, un viraje que el propio Sainz identifica como uno de los grandes puntos de adelantamiento del campeonato. Se trata de una frenada fuerte con cambio de dirección inmediato, que obligará a los pilotos a “pelearse con el coche” desde los primeros metros de carrera y promete salidas muy movidas.
Tras esa primera secuencia, el trazado desemboca en la recta más larga del circuito, con unos 837 metros a fondo. En este tramo se estima que los monoplazas puedan alcanzar velocidades en torno a los 320-330 km/h, lo que convertirá la gestión energética en un factor táctico clave. Sainz ha subrayado que será fundamental decidir cómo utilizar la batería híbrida en la curva 1 y en la siguiente gran frenada para maximizar las opciones de adelantamiento.
Después de la larga recta, la frenada de la curva 5 se presenta como una de las más lentas del trazado, un embudo en el que será posible atacar por el interior. A continuación llega la curva 6, que da paso a la subida a la zona conocida como Las Cárcavas, con una pendiente de más del 8 %, antes de enlazar con una serie de curvas mucho más rápidas en el segundo sector.
Es precisamente en esa parte media donde el piloto madrileño reconoce que más va a disfrutar con un monoplaza de Fórmula 1. En sus propias palabras, esta sección es “la leche, donde se disfruta un Fórmula 1 a tope”, con giros rápidos, apoyos largos y transiciones que pondrán al límite la aerodinámica de los coches.
La Monumental, la curva icónica que marca la identidad del Madring
Si hay un punto del circuito llamado a convertirse en símbolo del Gran Premio es La Monumental, una curva peraltada de más de medio kilómetro de longitud y un desnivel cercano al 24 % que ha sorprendido incluso a un piloto acostumbrado a los trazados más exigentes del mundo.
Sainz confesó que esperaba una curva con mucho peralte, pero se encontró con algo más complejo: además de la inclinación extrema, la trayectoria es prácticamente ciega. En el punto más alto, el piloto deja de ver el asfalto y, durante un instante, “solo se ve el cielo” antes de encarar la frenada. Ese cambio de rasante, completamente a ciegas, es uno de los elementos que más le ha impresionado.
La combinación de peralte, velocidad sostenida y visibilidad reducida genera lo que el madrileño describió como un auténtico “cóctel” de sensaciones. Este tramo sintetiza bien la intención del diseño: un circuito con personalidad propia, que no se limita a copiar otros escenarios del mundial y que conecta con el espíritu de la ciudad, jugando incluso con la conocida expresión de “de Madrid al cielo”.
Desde la organización se considera que La Monumental será uno de los elementos icónicos del calendario, tanto por su espectacularidad en pista como por la imagen televisiva que ofrecerá, con los coches entrando a gran velocidad en una curva inclinada donde los muros y las referencias visuales quedarán muy cerca.
Enlazadas de Valdebebas y tramo final: velocidad, riesgo y adelantamientos
Más allá de La Monumental, otra de las zonas que más ha llamado la atención de Sainz son las enlazadas de Valdebebas, que se extienden aproximadamente desde la curva 13 hasta la 17. Se trata de una secuencia de curvas rápidas, con cambios de apoyo continuos y dirección muy precisa, que el propio piloto ha comparado con sectores míticos de Spa-Francorchamps y Silverstone.
En esta parte, las curvas son extremadamente veloces, con gran carga aerodinámica, y exigirán a los pilotos mantener el coche al límite durante varios segundos seguidos. Sainz ha destacado que el coche irá “al máximo todo el rato” en este tramo, donde la confianza y la puesta a punto del monoplaza serán decisivas.
Antes y después de estas enlazadas aparecen varias curvas ciegas que obligan a confiar completamente en referencias previas y en la memoria del piloto. Entre las curvas 7 y 10, así como en la salida de La Monumental, el trazado se vuelve totalmente ciego en la fase de frenada y apoyo, un factor que puede marcar la diferencia en clasificación y generar errores en carrera, sobre todo con tráfico.
La parte final del Madring bordea el recinto ferial y combina rectas cortas, muros cercanos y varios virajes pensados para favorecer adelantamientos. La curva 20, con una barrera muy próxima, ha sido señalada como una de las secciones más delicadas por el riesgo inherente a cualquier error de cálculo.
Después llega una frenada fuerte en la curva 21 y, finalmente, la curva 22, abierta y rápida, que será clave para salir con velocidad hacia la recta principal. Sainz la sitúa como otro punto de adelantamiento importante, ya que una buena tracción a la salida permitirá atacar en la recta y en la frenada de la curva 1.
Sensaciones de Sainz y relevancia para el automovilismo español
Al terminar la vuelta, Carlos Sainz trasladó una valoración muy positiva del nuevo trazado madrileño. Sus comentarios apuntan a que el circuito “es más rápido de lo que parecía” en las simulaciones y a que requerirá una configuración del coche muy cuidada para rendir bien en cada sector, alternando máximas de velocidad punta, tramos técnicos y curvas ciegas.
El piloto insistió en que se lo había pasado realmente bien durante la vuelta inaugural, hasta el punto de bromear con la idea de seguir rodando y de que habrá que preparar el circuito a fondo en el simulador antes de que lleguen los primeros Grandes Premios oficiales. Su impresión general es que el Madring no solo cumple las expectativas previas, sino que las supera en aspectos clave como fluidez, ritmo y posibilidades de adelantamiento.
Desde el punto de vista del automovilismo español, el estreno de Sainz supone un paso de enorme peso simbólico y técnico. El hecho de ver al piloto madrileño rodando sobre un asfalto ya terminado, con las curvas principales definidas y los sectores de alta velocidad plenamente transitables, refuerza la idea de que el Gran Premio de España en Madrid es ya una realidad tangible y no solo un proyecto sobre el papel.
La apuesta de Madrid busca situar a la capital entre las grandes ciudades europeas que albergan la máxima categoría del motor, combinando la proyección internacional del evento con el impacto económico y turístico asociado. Contar con un trazado con personalidad propia, capaz de ofrecer espectáculo en pista y una imagen potente al exterior, es uno de los grandes objetivos de la organización.
Tras esta primera toma de contacto, el proyecto entra en su fase definitiva antes de la homologación de la FIA. Con la infraestructura avanzada y la primera vuelta de Carlos Sainz ya completada, crece la sensación de que el Madring puede convertirse en uno de los escenarios destacados del calendario de Fórmula 1 y en un nuevo referente del deporte del motor en España.
Con el asfalto ya probado, las curvas bautizadas y un piloto de casa liderando el estreno, el circuito de Madrid se posiciona como un trazado rápido, exigente y con carácter propio, preparado para devolver a la capital la Fórmula 1 y ofrecer a la afición europea un Gran Premio con muchos puntos fuertes para convertirse en cita fija del mundial.